Durante el desarrollo de sistema nervioso Hay una sobreproducción de conexiones entre neuronas. Los niños pequeños tienen una enorme cantidad de estas conexiones (llamadas sinapsis), lo que les permite absorber mucha información y aprender a hablar, caminar y comprender su entorno.
Así, durante los primeros años de vida se crean muchas más sinapsis de las que serán necesarias en la edad adulta. Por tanto, a medida que el niño crece, el cerebro utiliza un mecanismo llamado poda sináptica.
«Es un proceso natural por el cual el cerebro remodela las conexiones entre neuronas (sinapsis), eliminando las que apenas se utilizan y reforzando o priorizando las que sí lo están. Es una tarea de mantenimiento que realizan las células gliales, particularmente la microglía, que favorece aquellos circuitos neuronales con mayor actividad», explica el doctor. Javier Camiñamiembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
La microglia es un grupo de células defensivas que se encuentran en el sistema nervioso central. Los especialistas del Centro de Neurociencia Cajal aclaran que el cerebro “tiene su propio sistema inmunológico porque los linfocitos presentes en el torrente sanguíneo que llegan a cualquier tejido corporal amenazado no pueden atravesar la barrera hematoencefálica para llegar al sistema nervioso central.
Aquí es donde entra en juego la microglía, células que resultan de un préstamo del sistema inmunológico al sistema nervioso central, en el que se infiltran durante el embarazo. Su función principal es reconocer infecciones y tomar las primeras medidas necesarias para combatirlas.»
El poda sináptica «Se produce cuando las células microgliales detectan que hay contactos entre neuronas que no funcionan o que son redundantes y deciden fagocitarlas para que la información fluya de forma más eficiente y no se pierda en conexiones inútiles. El objetivo de la poda sináptica es, por tanto, conseguir una conexión precisa de los circuitos cerebrales», señalan.
Asimismo, el doctor Camiña indica que la finalidad de este proceso es «mejorar el rendimiento neuronal y la sostenibilidad energética en el cerebro. Se elimina la redundancia de conexiones excesivas con poca actividad y se priorizan aquellas que soportan las funciones más utilizadas».
Proceso de aprendizaje
La poda sináptica está estrechamente relacionada con el aprendizaje. El neurólogo indica que el aprendizaje «necesita la formación de conexiones neuronales en determinados circuitos que se refuerzan y especializan, lo que implica descartar otros. Por ello requiere del proceso de poda sináptica. La experiencia de cada persona moldea qué circuitos se han creado, estimulado y mantenido y cuáles se han descartado. La poda sináptica es inherente al aprendizaje».
La poda sináptica se produce con especial intensidad en determinadas épocas de la vida. “Los momentos más destacables tienen lugar en dos etapas trascendentales en el neurodesarrollo: la primera se produce en la infancia, tras el pico de formación de sinapsis que se alcanza alrededor de los dos años, y la segunda se produce en la adolescencia y juventud y afecta, sobre todo, a la corteza prefrontal”, explica el doctor Camiña.
El médico aclara que no todas las áreas realizan este proceso al mismo ritmo. «El áreas sensoriales Son más tempranas y rápidas en su remodelación, mientras que las áreas ejecutivas (las involucradas en la toma de decisiones y planificación) necesitan más tiempo y lo hacen más tarde”, precisa.
Pero, aunque la poda sináptica se produce con especial énfasis en determinadas etapas del desarrollo, el cerebro continúa realizándola durante toda la vida al tratarse de una actividad de mantenimiento.
“Hay momentos, como los comentados anteriormente, que suponen una gran ‘reforma estructural’ y otros en los que se trata de una tarea rutinaria de menor calibre”, afirma el neurólogo. Asimismo, indica que, en el proceso de envejecimiento, especialmente si la persona tiene una enfermedad neurodegenerativa, este proceso se desregula y puede afectar las sinapsis saludables.
En ocasiones se produce una poda sináptica anormal, ya sea por exceso o por deficiencia, que puede provocar importantes consecuencias en la función cerebral. “Una poda excesiva redunda en una menor conectividad y capacidad de procesamiento de la información, y una poda insuficiente perpetuaría una sobrecarga ineficiente de conexiones”, afirma el neurólogo.
Algunas investigaciones vinculan la poda sináptica anormal con trastornos como la esquizofrenia, el autismo o TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). El doctor Camiña destaca que se trata de áreas de investigación reciente, “sin traducción clínica todavía”. Las hipótesis formuladas en este sentido tienen que ver con cambios en la actividad y densidad de la microglía, que es la que participa en el proceso de poda sináptica.
“En la esquizofrenia se ha identificado una variante genética que facilita el marcaje de las sinapsis para su eliminación por la microglía, lo que podría favorecer una pérdida excesiva de conexiones. En el trastorno del espectro autista hay un aumento de la densidad microglial, pero no hay evidencia relacionada con la poda ya que hay información tanto con poda excesiva como deficiente”, afirma el neurólogo.
Esquizofrenia, autismo y TDAH
Respecto al TDAH, el especialista señala que actualmente no existe evidencia científica suficiente para establecer una relación directa entre este trastorno y el proceso de poda sináptica. Aunque la poda sináptica es un mecanismo importante en la maduración y organización del cerebro, aún no está claro qué papel podría desempeñar en las personas con TDAH. Las investigaciones sugieren que las personas con TDAH pueden tener un retraso en la maduración de ciertas áreas de la corteza cerebral, especialmente aquellas relacionadas con funciones como la atención y el control de los impulsos.


