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domingo, agosto 16, 2026
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Lucha interna hubo siempre

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Sin dejar de valorar la línea trazada por el MPD de Cuba de “Lucha interna o Trujillo siempre”, la verdad histórica es que la resistencia de la juventud dominicana a la dictadura del sanguinario psicópata Rafael Leónidas Trujillo No ha cesado nunca desde que asumió el poder en 1930, siendo jefe de la Guardia Nacional creada durante la primera ocupación militar norteamericana (1916-1924).

Siempre hubo resistencia y oposición interna, a pesar de la brutal represión del Ejército y de los organismos de inteligencia creados por el régimen para reprimir cualquier manifestación de crítica y rechazo al gobierno dictatorial, su política de miedo y terror, humillaciones y expropiaciones.

Trujillo eliminó la resistencia armada de Desiderio Arias. el duro juancito rodriguez Se vio obligado a tomar el camino del exilio, al igual que innumerables ciudadanos acosados ​​en medio de una atmósfera de detenciones, desapariciones y asesinatos de todos los desafectados por la tiranía.

La fundación del Partido Popular Socialista, la Juventud Democrática y el auge del movimiento sindical y universitario, a partir de 1946, bajo la influencia del exilio español antifranquista, crearon una situación de efervescencia democrática y revolucionaria en numerosos núcleos de población, incluidos los seminarios de la Iglesia Católica y las propias fuerzas armadas.

Los que se quedaron en el país nunca se rindieron y continuaron la resistencia, como Cucuyo Mieses y Juan José Cruz Segura. Tuve la oportunidad de conocer a este último sobreviviente y presentarle mis respetos y reconocimientos. Él, con el apoyo de Raúl Pérez Peña (Bacho), publicó el libro “Bajo la barbarie: la Juventud Democrática clandestina (1947-1959)”, cuya lectura recomiendo.

mi madre Aura Altagracia Hernández (Siacia) Tenía vínculos con los hermanos Moreno Martínez y uno de ellos, Pilia Moreno, fue elegido padrino de boda en su boda con mi padre en 1945. Ella fue quien me dijo entre sollozos que Nono Moreno Martínez había sido asesinado y arrojado a la sabana de San Diego, al aeródromo de SFM. Nono era de la Juventud Democrática y sus hermanos Alfonso y Pilia, entre otros, se habían exiliado. En ese momento mi familia vivía en la calle Padre Brea del barrio “El Capacito” de San Francisco de Macorís.

Situaciones similares se repitieron una y otra vez en todo el país. La dictadura fue salvajemente opresiva, dando lugar a un descontento creciente y una resistencia persistente.

Es cierto que la expedición de junio de 1959 y la llegada del MPD ayudaron al resurgimiento y masificación de la resistencia interna, pero ésta siempre existió, mereciendo un mejor estudio y valoración.

Máximo López Molina

Luis Felipe Rosa Hernández

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