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sábado, septiembre 26, 2026
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La Hispanidad para definir una sana dominicanidad

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El próximo mes de noviembre, República Dominicana tendrá el privilegio de ser sede del Tercer Congreso Internacional para la Reunificación de la Hispanidadun evento académico y cultural de gran prestigio que reúne cada año a destacados intelectuales, investigadores y académicos de España y América Latina.

La cita será 25 al 28 de noviembreen el auditorio de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, en Santo Domingo, ex Ciudad Virreinal y Primada de América.

Este congreso constituye una oportunidad extraordinaria para reflexionar sobre nuestra historia común, nuestra lengua, nuestra cultura y el lugar que ocupa Santo Domingo en el nacimiento de la hispanidad en América.

para tu carácter académico, cultural e históricoEsta convocatoria está dirigida a todas aquellas personas interesadas en la historia, la lengua, la literatura, la geopolítica, las relaciones internacionales, la religión, la cultura hispánica y la identidad de nuestro pueblo. También está abierto a fundaciones, casas culturales, asociaciones, institutos, centros de estudios y organizaciones dedicadas al conocimiento y preservación de nuestro patrimonio histórico y cultural.

Preguntar:

¿Qué tendrá de especial este evento para los dominicanos?

De manera especial, esta tercera edición del congreso tiene como objetivo principal resaltar la primacía de Santo Domingo en la historia hispánica. Santo Domingo fue la primera gran ciudad europea del Nuevo Mundo, sede del primer virreinato, punto de partida de instituciones, expediciones, caminos, universidades, iglesias y formas de organización que luego se extenderían al resto del continente.

No en vano, a Santo Domingo se le llamó “llave y puerta de Indias”, expresión atribuida al rey Felipe IIporque desde esta isla comenzó a abrirse el inmenso espacio histórico, político, religioso y cultural que daría forma a la América hispana.

Pero este congreso también tiene un segundo objetivo de enorme importancia: devolver a Santo Domingo al lugar que le corresponde dentro de la gran narrativa histórica de la Hispanidad. Durante demasiado tiempo, nuestra ciudad y nuestra isla han sido tratadas como una nota al margen, cuando en realidad fueron el escenario principal de la

primeros capítulos de esa historia.

En ese sentido, podemos decirlo claramente: Santo Domingo ha sido muchas veces el gran ausente de la historia hispana. Este congreso quiere contribuir a corregir ese silencio.

Preguntar:

¿Quién organiza este evento?

El Tercer Congreso Internacional para la Reunificación de la Herencia Hispánica está organizado por la Instituto de Geopolítica y Estudios Estratégicos, IGEEuna organización internacional sin fines de lucro, de carácter académico y cultural, que promueve el acercamiento de los pueblos hispanos del mundo a partir de los elementos que nos unen: una lengua compartida, una herencia cultural común, una tradición cristiana y una historia que, con sus luces y sombras, sigue formando parte esencial de nuestra identidad.

Por ello, extendemos una invitación especial a todos aquellos interesados ​​en la historia, la cultura y el destino común del pueblo hispano.

A nivel local se formó un equipo de personas con cierta trayectoria profesional y organizacional que, desde hace un tiempo, incluso vienen trabajando el tema de la hispanidad desde diferentes perspectivas. Este equipo está encabezado por el profesor Iván Gatón y lo complementan el arquitecto Félix Jiménez, los licenciados Fabiola Herrera, Carlos De la Cruz y Juan Manuel Prida; también Kin Sánchez y su servidor, Dr. Eduardo Gautreau de Windt, entre otros.

Preguntar:

Somos dominicanos. ¿De qué manera particular nos afecta la hispanidad?

Los principales elementos esenciales de nuestro pueblo están contenidos en la Hispanidad: lengua, creencias, cultura y mestizaje. Y es que ella, la hispanidad, a lo largo y ancho de Iberoamérica, es abarcadora, nunca excluyente, desde su mismo origen: celtíberos, visigodos, romanos y árabes. Nosotros, los dominicanos, quizás más que en la gran mayoría de otros países latinoamericanos, somos una mezcla de tres culturas, más que de tres etnias. Y resalto esto porque aquí lo importante es lo cultural, es decir lo que determina la esencia de quiénes somos y eso va más allá de lo biológico.

Y, en esencia, culturalmente, aunque seamos mezcla de hispanos, africanos y aborígenes, es el primero, por muchas razones y, nos guste o no, lo que determina el gran patrimonio cultural que tenemos. Te lo cuento en detalle: no hablamos yoruba ni mandinga, no hablamos la lengua taína, no bailamos areítos; Nuestro merengue es principalmente un baile, hijo de uno de los bailes españoles. La creencia espiritual que dio cohesión a este pueblo era el cristianismo, y todo eso se debe a la herencia hispana.

Por tanto, sin dejar de lado las otras dos culturas, no podemos ignorar y mucho menos negar o avergonzarnos de esa gran cultura que nos acuñó como pueblo. Lamentablemente, debido a corrientes ideológicas que se han arraigado en ciertos niveles intelectuales, se tiende a resaltar la cultura afro y se resalta la cultura aborigen, con un incomprendido rechazo a todo lo hispano. Esto es producto de posiciones ideológicas incorrectas y de un gran desconocimiento de la historia.

Por lo tanto, así como aceptamos nuestra herencia africana y aborigen, tenemos que aceptar esa riqueza de la cultura hispana que nos forjó y aún continúa definiéndonos y posicionándonos en el mundo de hoy. Aquí radica la naturaleza de nuestra hispanoamericanidad, mal llamada latinoamericanidad, resultado de la Leyenda Negra.

Preguntar:

La Leyenda Negra: tocas un tema que siempre subyace, aunque pase el tiempo.

La Leyenda Negra fue una estrategia magistral de aquellas naciones enemigas de España que se disputaban, en aquel momento, la supremacía de la que disfrutaba el Imperio español en los cinco continentes. Y fue tan eficaz que la propia España, como nación, sigue siendo una de las grandes víctimas de aquella Leyenda Negra. No en vano Inglaterra patrocinó la gran mayoría de las acciones independentistas en las naciones americanas. Lo hizo con un propósito político concreto: aumentar su presencia e influencia en América y así desplazar a España, provocando su decadencia geopolítica, militar y económica.

Si entendemos que la Leyenda Negra fue el resultado de un enfrentamiento entre varias naciones europeas y España, y que, al mismo tiempo, nosotros mismos hemos sido víctimas de los desastrosos resultados de ese instrumento ideológico, podemos entender hasta qué punto esta Leyenda Negra ha influido en nuestras dudas existenciales, en nuestra autodefinición identitaria y en la forma en que, dentro de nuestras propias naciones, valoramos quiénes somos realmente.

Preguntar:

Entonces, ¿puede este evento lograr algo positivo para los dominicanos en este momento específico que vivimos?

Sin duda. Lo que vivimos actualmente es un ataque constante a la identidad dominicana, acompañado de una indiferencia, internamente, de grandes grupos de nuestra sociedad y, peor aún, de una complicidad maligna de muchos de nuestros grandes actores políticos, militares, empresariales e intelectuales. A esto se suma la gente común, es decir, ciudadanos que, sin una gran formación intelectual, con sus acciones impactan y deciden en el día a día en relación a la situación laboral, escolar, sanitaria, etc. Todo ello revela una falta de conciencia nacional ante el momento histórico que vivimos.

Establecer de manera clara y contundente la importancia de nuestros orígenes y la conveniencia de unirnos al común hispanoamericano en lo comercial, social, cultural, etc., reafirma nuestra dominicanidad desde el mismo crisol de etnias y desde la misma mezcla cultural que nos acunó y nos dio origen, sin avergonzarnos de la inmensa riqueza heredada de España.

La definición de todo lo que en el origen de nuestro pueblo se llamó dominicanidad estuvo siempre, y aún se basa, en la lengua española, en el cristianismo y en los elementos culturales predominantes en todo el continente americano. Es decir, desde la fundación, la hispanidad es clave para la definición y conocimiento de lo que somos.

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Hace muy poco, un representante propuso la enseñanza obligatoria del criollo en nuestras escuelas. ¿Qué opinas al respecto? ¿Es adecuado?

Esta atrevida propuesta desnaturalizaría aún más el deficiente aprendizaje del español como lengua materna por parte de los estudiantes y sería perjudicial para los objetivos del sistema educativo nacional. Las evaluaciones del sistema han mostrado, preocupantemente, bajos logros en matemáticas y lengua española, dos áreas fundamentales en la formación de los estudiantes.

El aprendizaje de la lengua materna es fundamental para el desarrollo del pensamiento. En nuestro caso, tenemos una lengua que nos interconecta con millones y millones de hablantes y que, precisamente en este momento, está aumentando a nivel mundial, favoreciendo las posibilidades de estudio, trabajo e interacción en el mundo global en el que vivimos.

Adoptar la enseñanza de una lengua extremadamente limitada como el criollo sería un retroceso sin precedentes en el sistema educativo nacional. Y creo que sería un precedente no sólo en América Latina, sino en cualquier otra región del mundo.

Reitero la audacia de la propuesta y la veo como un ataque más a nuestra cultura, a nuestra tradición identitaria y a lo que realmente somos los dominicanos. Esto confirma la necesidad de reafirmar nuestros valores, nuestras tradiciones y nuestra condición de dominicanos en todos los niveles de las expresiones culturales, ya que la lengua es una frontera sumamente importante dentro de todo lo que es cultura. Y la cultura es la mayor frontera para preservar lo que somos.

Si en 1844, después de veintidós años de dominación haitiana, pudimos separarnos completamente de Haití, fue porque teníamos una identidad propia, dada por la lengua, las creencias y la cultura, que no permitía que ambos pueblos se fusionaran. La lengua funcionó en esa época y durante muchos años como una barrera de resistencia contra esa dominación política y militar.

Y eso es lo que quieren; A eso aspiran los enemigos de nuestra cultura, de nuestra lengua y de nuestras creencias. Sólo para beneficios espurios, contrarios a los valores nacionales, pretenden derribar aquellas barreras que resisten a todo lo que es pura y simple dominicanidad. Y en eso, precisamente en eso, celebrar nuestros orígenes hispanos y fortalecer nuestra hispanidad juegan un papel fundamental en el presente y para el futuro inmediato de nuestra nación.

(El autor es escritor e investigador. Miembro titular del Instituto Duartiano. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. Cirujano de tórax y especialista respiratorio. Profesor de posgrado.)

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