Entre espejos y numerosas barras LED, el personal médico atiende este lunes a bebes prematuros dentro de un autobús que funcionó como barbería móvil hasta el pasado viernes, cuando un Terremoto de magnitud 7,7 golpear panamá y obligó a muchos hospitales a tratar a sus pacientes al aire libre.
Él ‘Jefe barbero’ Alberga ahora a tres bebés prematuros frente al hospital público de la ciudad de Chitré, cerca de las zonas más afectadas por el fuerte terremoto que causó daños a 24 centros de salud en todo el país, y que obligó a muchos pacientes a ser atendidos bajo tiendas de campaña climatizadas del Gobierno de Panamá y otras donadas por Estados Unidos.
«Tenemos tres. Son prematuros, es decir, nacieron antes de la fecha. Gracias a Dios ahora están en condiciones climáticas especiales para ellos gracias a este emprendedor que nos donó con todo su amor.» el autobús de la barbería, dice a EFE Yitzel Herrrera, subdirector regional de Salud de la provincia de Herrera, una de las zonas afectadas.
Pintado de negro mate, el vehículo cedido por un particular se ha convertido temporalmente en un refugio para diminutas cunas donde los bebés son atendidos por un grupo de médicos que mantienen la calma a pesar de las circunstancias, entre tubos, bolsas de líquidos y cajas de medicamentos.
Tenía aire acondicionado propio, pero han recibido dos adicionales para mantener mejores condiciones que las que enfrentaron en las primeras horas después del terremoto, en la calle y bajo altas temperaturas.
«Son bebés recién nacidos (…) necesitan aparatos tipo CPAP para tener una mejor ventilación a nivel pulmonar porque sus pulmones no han madurado. Por el calor también se estaban poniendo rojos», dice a Efe el subdirector.
La situación en ese hospital público de Chitré se repite en las zonas más afectadas: salas de cuidados improvisadas en las calles o parques con pacientes en camas bajo tiendas de campaña y personal médico trabajando durante horas haciendo todo lo que está a su alcance para afrontar la situación.
Integrantes del área de neonatología del Hospital Cecilio A. Castillero llegan este lunes a atender a recién nacidos en una barbería móvil en Chitré (Panamá). EFE/Bienvenido Velasco
El potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá al mediodía del viernes no ha dejado víctimas mortales y sólo una treintena de heridos leves. un “milagro” -como han descrito las autoridades-, pero se produjeron daños en más de 2.000 infraestructuras, principalmente en la zona conocida como Península de Azuero, caracterizada por pequeños pueblos con una población envejecida y dependiente de la agricultura y la ganadería.
Un equipo de EFE ha recorrido este fin de semana parte de esa zona afectada con carreteras colapsadas en tramos por grietas o movimientos de tierra, vecinos acampados en parques públicos alimentándose de ollas comunitarias, así como iglesias, viviendas y sedes del gobierno local destruidas.
La ayuda humanitaria sigue fluyendo, aunque todavía no ha llegado a los pueblos más apartados, mientras el Gobierno ha declarado el Estado de Emergencia para desembolsar 100 millones de dólares para hacer frente a los daños.
Aún no se ha contabilizado el costo económico de los daños, mientras los negocios de más de un nivel permanecen cerrados por precaución y las clases suspendidas en todo el país.


