SANTO DOMINGO.– La celebración de los 50 años de carrera musical de Ramón Orlando Fue una fiesta inolvidable marcada por el éxito, el ritmo y el reconocimiento a una vida dedicada al merengue. Sin embargo, entre las luces, aplausos y melodías, se sintió un eco de profunda nostalgia por la ausencia física de grandes figuras que estaban destinadas a compartir ese escenario.
Rubby Pérez, Alex Bueno, Henry Hierro y Diómedes Núñez Fueron anunciados en las promociones del evento, pero el destino impidió su presencia física. Aunque la muerte no les permitió subir al escenario, sus legados resonaron con fuerza durante toda la velada.

Rubby Pérez, promocionado desde el inicio del espectáculo, partió el 8 de abril de 2025 a los 69 años, en la recordada tragedia de la discoteca Jet Set mientras entregaba su arte al público. Durante el concierto se le rindió un homenaje.

Alex Bueno, conocido cariñosamente como «El Mayimbito», falleció el 18 de junio de 2026 a los 62 años en Nueva York, luego de enfrentar problemas de salud. Aquellas promociones que invitaron al público a redescubrir su inigualable sensibilidad interpretativa quedaron grabadas en el corazón del pueblo como un recuerdo imborrable.
Henry Hierro, fundador de La Gran Manzana y cerebro musical de la histórica orquesta, partió el 3 de noviembre de 2025. Su confirmación como invitado especial mantuvo en expectación a los fanáticos del género, quienes respetuosamente recordaron su incalculable aporte a la música dominicana.

Diómedes Núñez, exlíder del Grupo Mío y amigo íntimo de Ramón Orlando, Diómedes Núñez falleció el 9 de marzo de 2025 a la edad de 58 años. Su pronta partida dejó pendiente el abrazo fraternal en el escenario con el maestro Ramón Orlando, quien desde su velatorio le rindió sinceros honores de despedida.

En los preparativos de este gran evento también resonaron los nombres de otros grandes que se marcharon tempranamente, como Raffy Matías y Fely Cumbé, artistas con quienes Ramón Orlando siempre mantuvo un vínculo de hermandad y admiración.
Un homenaje a los grandes de la música.
Las imágenes y promociones que alguna vez promocionaron a estos gigantes adquirieron un matiz inmortal. Lo que comenzó como una invitación festiva se convirtió en un homenaje a sus vidas.
El concierto de Ramón Orlando consagró cinco décadas de éxitos, pero también demostró que la música trasciende la vida terrenal. La poderosa voz de Rubby, la calidad actoral de Alex, el talento innovador de Henry y el carisma de Diómedes estuvieron presentes en estado puro: en el recuerdo, en los sinceros aplausos del público y en las notas de un merengue que nunca dejará de sonar.



