Dirigiéndose específicamente a los habitantes de la tierra originaria de la Hispanidad, que es España, el Papa León XIV parecía haber llegado allí con el propósito principal de exorcizar el síndrome de polarización y revanchismo que prevalece en las actividades políticas y sociales del reino relevante con la preocupación implícita de comprender que esa parte de la Península Ibérica se encuentra en trance de un predominio de «narrativas divisivas» y «simplificaciones estériles».
Semejantes etiquetas colocadas con elocuente objetividad y buenas maneras por el Santo Padre no serían generalmente aplicables al actual debate mediático sobre la realidad político-social de la República Dominicana en el que las dirigencias sectoriales de la economía y otras tareas ajenas al partidismo, como académicos, sindicatos y empresas, se distinguen salvo excepciones por la objetividad y precisión de sus críticas; los cuales también se reafirman como constructivos por la frecuencia con la que también aplauden y apoyan las medidas del oficialismo que les parecen correctas… lo mismo que es moneda de curso legal en la función estelar de la prensa independiente dominicana.
No está lejos de la verdad absoluta sostener que algunos foros importantes opuestos a la actual gestión del poder se involucran con frecuencia en conceptualizaciones que en el discurso popular merecen ser calificadas de frases “cohete”. Exageraciones y generalizaciones “a dos por chele”. Otros pronunciamientos -que son los menos- han sido respetuosos en la forma y en el fondo y basados en datos del Banco Central y otras fuentes irrefutables.
Pero la estridencia hiperbólica, incluso por parte de los estadistas y la experiencia gubernamental, es frecuentemente utilizada para formular afirmaciones absolutas, encasillando sin matices los resultados de acciones y proyectos oficiales y dictaminando sobre problemas complejos con total ausencia o insuficiencia de premisas y documentación estadística.
No hay mejor ejemplo que la descripción de desastre total en el campo dominicano que alguien formuló recientemente, mientras organizaciones de crédito absoluto certifican que la agricultura local vive un momento de avances históricos y la autosuficiencia es palpable con varias líneas que lideran el crecimiento sostenido de la economía nacional en cuatro años.



