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jueves, octubre 29, 2026
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Reflexión sobre la riqueza y la miseria

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Hace unos días recibí una reflexión sobre la riqueza y la miseria por parte del destacado profesional y amigo Edgar Barnichtaa quien le expresé que hace mucho tiempo, durante las conferencias y seminarios que se realizaron en el Instituto de Formación Política Jacques Maritainbajo la inspiración del pensamiento social cristiano o de la Iglesia, se discutieron y expusieron conceptos en ese mismo sentido.

La reflexión de Edgar expresa: “En los últimos 150 años el mundo ha experimentado grandes avances en la producción de alimentos, medicinas, atención de la salud, tecnologías, comunicaciones, educación y otras áreas que han generado riqueza. Sin embargo, también ha crecido la miseria humana. Millones que sufren y mueren por la falta de alimentos, medicinas y agua potable. Sin casas ni educación básica”.

Los argumentos para esta expresión se basan, según el analista, en el hecho de que «actualmente, alrededor de 826 millones de personas viven en la pobreza extrema, es decir, 1 de cada 10 personas. Casi 1.500 millones de personas viven con menos de 4,20 dólares al día. Casi 4.000 millones de la población mundial viven con menos de 8,30 dólares al día. Pero, al mismo tiempo, recordemos que en 1960 la población mundial era aproximadamente 3 mil millones de personaspero hoy roza los 9.000 millones de habitantes”

«Si bien hemos logrado explorar el espacio, realizar operaciones médicas que parecían imposibles hace unas décadas, producir alimentos a escala gigantesca y amasar fortunas que superan los presupuestos de numerosos países; sin embargo, millones de seres humanos carecen de alimentos suficientes, de agua potable, de viviendas dignas y de acceso a servicios básicos de salud. Creando la paradoja de un mundo cada vez más rico, pero incapaz de erradicar la miseria.»

“Mala distribución de la riqueza«. Pues según sus planteamientos «…. El crecimiento económico no ha significado bienestar para todos. El crecimiento económico crea oportunidades, pero no cómo se distribuyen sus beneficios. «Un país puede enriquecerse sin que sus ciudadanos sean menos pobres».

“Política Fiscal. Ya que hay países donde las políticas tributarias reparten las peores cargas impositivas entre los más pobres, mientras que los ricos disfrutan de exenciones y tienen medios de evasión, impidiendo que aquellos con mayor capacidad económica paguen más. Por tanto, los impuestos no cumplen su función de redistribuir el ingreso”.

“Sistemas de protección social. Entender que los países pobres carecen de instituciones públicas buenas y eficientes, de protección social y de impuestos bien diseñados que no castiguen a los más pobres, eliminando incentivos y exenciones ineficientes”.

La reflexión de Edgar también plantea la necesidad de «…erradicar la pobreza requiere recursos, organización, instituciones competentes y una voluntad sostenida de actuar, entendiendo que el dinero y el bienestar social deben llegar también a los más pobres y para eso es necesario tener la capacidad de enfrentar a quienes se oponen a estas transformaciones».

Finaliza la reflexión añadiendo: «En realidad, no debería haber una discusión sobre si el éxito económico debe ser castigado o no o si debe haber brechas entre ricos y pobres porque siempre será así. El éxito del trabajo honesto y del talento debe mantenerse. La gran pregunta no es cuánto dinero o riqueza genera el mundo, sino quién se beneficia y qué podemos hacer para cambiar esta situación».

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