La ciudad de La Paz fue nuevamente escenario de masivas marchas de protestas contra el Gobierno, sino también de enfrentamientos entre, por un lado, campesinos, mineros, obreros fabriles y, por otro, la policía. Y esto, a pesar del intento del presidente Rodrigo Paz de calmar los ánimos.
En su discurso celebrando el primer grito libertario en latinoaméricaOcurrió en Chuquisaca hace 217 años, y cuando el Gobierno atravesaba una de sus peores crisis, el presidente Rodrigo Paz hizo una autocrítica.
«Y tal vez, y lo digo con la mayor humildad, hemos olvidado entender que es un Gobierno amplio. No tengo miedo de decir que nos faltó espacio y de incluir esa diferencia en la unidad del país y del Gobierno», dijo.
Paz también anunció que él y sus ministros reducirán su salario en un 50%, e impulsará una ley de exención de impuestos para los sectores más afectados por la crisis económica. Sin embargo, quienes protestaron en las calles expresaron que ya no confiaban en él.
La medida es casi simbólica. Sus ingresos mensuales rondan los 24.000 bolivianos (3.448 dólares) y la reducción no figura entre las demandas de los manifestantes.
Paz reiteró su llamado al diálogo con las organizaciones que lideran las protestas, pero descartó hablar con quienes utilizan la violencia.
“Hemos visto que se están reduciendo sueldos y salarios, pero la gente ya no confía en él, por lo que la única petición del pueblo es la dimisión”, explicó un manifestante a RFI.
«¡La gente está molesta!» proclamaron algunos manifestantes.
Enfrentamientos en La Paz
Luego de llegar al centro de La Paz, grupos de huelguistas Intentaron ingresar a la plaza principal, donde Paz tiene sus oficinas y cuyas vías de acceso fueron rodeadas por cientos de policías antidisturbios que los repelieron con gases lacrimógenos.
Los manifestantes los enfrentaron con piedras, palos, petardos y cilindros de dinamita recortados y una decena de ellos fueron detenidos. «¡Asesinos!»gritaron, para denunciar la muerte de una persona en otros enfrentamientos con policías y soldados el sábado.
Aunque primero lo negó, el gobierno confirmó este lunes la muerte durante el fin de semana.
Las protestas comenzaron a principios de mayo con un llamado a paro de la Central Obrera Boliviana (COB), el sindicato más grande del país, y cierres de carreteras que llegaron a la medio centenar en distintos puntos del territorio.



