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martes, agosto 18, 2026
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El sistema actual no nos dará un Congreso mejor

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Cada 4 años discutimos lo mismo: el Congreso no representa, los diputados no trabajan, la gente no se siente representada. La culpa no es sólo de las partes. Es del sistema con el que los elegimos. Las listas abiertas de varios miembros suenan muy «democráticas». Pero en la práctica dominicana son un retroceso. Premian al operador, al que mueve a las personas dentro del mismo partido, no al que tiene las mejores ideas para su comunidad.

La solución es la contraria: 1 contra 1 circunscripciones uninominales.

¿Qué son las listas plurianuales abiertas y por qué son peligrosas?

Con una lista abierta no se vota por una persona. Votas por el partido. Y dentro de ese partido votas por el candidato que más te gusta de la lista.

El problema: por ejemplo, para ganar y ser elegido no es necesario convencer al 50% de su electorado territorial. Lo único que tienes que hacer es convencer al 10% de los que votan por tu partido y listo.

¿Qué pasa con eso?

La calidad baja. Los candidatos llegan sin experiencia legislativa, sin propuesta, sólo con capacidad de movilizar a su grupo interno. Por no hablar de los candidatos con fondos de campaña de origen dudoso o desconocido, un problema enorme.

El territorio está perdido. ¿A quién te quejas cuando tu calle está mal? ¿A varios? ¿A todos los diputados? ¿A todos los juegos? Convertimos al diputado en una figura abstracta, no en un representante del pueblo, del territorio por el que fue elegido.

Hablemos de circunscripción 1 contra 1

El modelo uninominal es simple. En una circunscripción, dos o más candidatos, gana el que obtenga más votos.

No hay forma de esconderse aquí. Para ganar hay que recorrer todo su territorio o circunscripción, conformada por barrios que simpatizan con el PLD, el PRM, el FP, independientes y partidos minoritarios. Todo.

Aquí tienes que prepararte. Para ganar hay que debatir propuestas. El discurso de su partido no es suficiente. Tienes que convencer a los que no piensan como tú.

Aquí tienes que dar la cara durante 4 años. Si no hiciste nada, la próxima vez te sacarán. Tienes nombre y apellido.

Aquí se eleva el nivel del debate. Elevar el nivel de los candidatos. Porque para ganar necesitas ser el mejor, no el más popular dentro de un partido.

Tan importante como lo que se indica es lo siguiente, y es el punto que nadie quiere decir: las cuotas serían INNECESARIAS. Hoy tenemos cuotas de género y de juventud por ley. ¿Porque? Porque con el sistema actual los partidos, si se los deja solos, ponen “lo suyo” y se olvidan del resto. La cuota es un parche necesario para un mal sistema. Con el 1 contra 1 ese parche ya no hace falta. ¿Porque?

Porque las matemáticas obligan. Si en su circuito el 52% son mujeres, ningún partido inteligente va a nominar a un hombre si tiene una mujer con una mejor propuesta. Perder. Si el 35% son jóvenes, querrás un candidato joven que conecte con ellos. Si no, pierdes ese bloque. La competencia obliga a la representación. La cuota requiere cumplimiento. Prefiero un Congreso donde las mujeres y los jóvenes lleguen porque ganaron votos, no porque la ley los obligó a estar en la boleta. Míralo en países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. No tienen cuotas y actualmente tienen una representación femenina más efectiva que nosotras. Porque compiten 1 a 1.

Implementar el modelo 1 versus 1 HACE VIABLE la posibilidad de establecer candidaturas independientes en nuestra legislación electoral. Al eliminar la dependencia de listas plurinominales, los líderes comunitarios pueden competir sin el apoyo obligatorio de un partido. Esta estructura uninominal democratiza el acceso al poder, convirtiendo la nominación ciudadana en una opción viable en comparación con las máquinas tradicionales.

En conclusión: menos proporcionalidad, más democracia. Aunque con el 1 contra 1 podemos perder algo de proporcionalidad pura (un partido con el 30% de los votos no puede ganar el 30% de los escaños), ganamos algo mucho más importante, diputados con un vínculo real con el pueblo, con la obligación de debatir y con la presión de rendir cuentas.

No necesitamos más diputados. Necesitamos mejores diputados. Y los mejores diputados no salen de una lista. Vienen de vencer a otro candidato, voto a voto, en su comunidad.

Es hora de atreverse a realizar una verdadera reforma. El país se lo merece.

¡Atrevimiento!

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