Washington.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó esta semana un proyecto de ley que busca mantener el horario de verano durante todo el año en el país, una medida que ahora debe pasar el examen del Senado y que abriría la puerta a cambios significativos en la vida cotidiana de los estadounidenses.
El texto avalado por la Cámara Baja -que contó con un amplio respaldo bipartidista- propone que EE.UU. deje de atrasar sus relojes una hora en otoño y adelantar otra hora en primavera, como viene sucediendo desde hace décadas en la mayor parte del territorio.
El cambio significaría que habría más horas de luz por la tarde durante el invierno, pero también amaneceres más tardíos en esa época del año en una sociedad que en su mayoría se levanta temprano.
Sin embargo, algunos territorios, como Hawái y la mayor parte de Arizona, no aplican actualmente el cambio estacional y mantienen el mismo horario durante todo el año, por lo que la reforma federal obliga al mismo tiempo a revisar el ajuste de estos casos particulares. El impacto en la economía y la moral.
Los defensores, especialmente congresistas de Florida, sostienen que tener más luz al final del día favorecería a sectores como el turismo, la hostelería, el comercio, el ocio o los deportes al aire libre, además de poner fin a un cambio horario que consideran «innecesario». Por su parte, los representantes de los estados agrícolas se muestran reticentes porque el retraso del amanecer complicaría la actividad de los agricultores.
Otros legisladores advierten que millones de niños y niñas seguirían yendo a la escuela por la noche durante parte del invierno, con posibles efectos sobre la seguridad y el rendimiento vial.
¿Qué dice la evidencia?
Aunque el debate público sigue abierto, numerosos estudios indican que eliminar los cambios de hora estacionales reduce el riesgo de sufrir infartos, accidentes de tráfico y problemas metabólicos.
Sin embargo, los expertos en cronobiología de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño advierten que establecer permanentemente el horario de verano, con amaneceres más tardíos, altera los ritmos circadianos y aumenta la somnolencia matutina.
Por eso, si se opta por un horario único, recomiendan mantener la hora estándar -que ingresamos cuando los relojes se atrasan en otoño- para asegurar más luz natural a primera hora del día.
El siguiente paso
El proyecto pasa ahora al Senado y necesitará luego la firma del presidente Donald Trump, pero no sería la primera vez que se bloquea una iniciativa de este tipo: en 2022 ocurrió todo lo contrario, cuando la Cámara Alta dio luz verde a una propuesta similar que finalmente no prosperó en la Cámara de Representantes. El debate también sigue abierto en la Unión Europea. El Parlamento Europeo respaldó en 2019 poner fin a los cambios de hora estacionales y dejar que cada estado elija una hora permanente, pero la propuesta sigue bloqueada en el Consejo por la falta de consenso entre países.
¿Hay precedentes?
Estados Unidos ya experimentó con el horario de verano permanente en la década de 1970 durante la presidencia de Richard Nixon para hacer frente a la crisis energética, pero la medida fue revocada meses después debido al descontento generado por los amaneceres muy tardíos durante el invierno.



