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jueves, octubre 8, 2026
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Economía estable, pero con turbulencias a la vista

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El economía dominicana Avanza a velocidad de crucero, con un crecimiento acumulado del 4,5% en los primeros ocho meses del año, mientras enfrenta un entorno externo e interno cada vez más desafiante. Las turbulencias no han alterado hasta el momento la estabilidad macroeconómica, pero obligan al equipo económico a maniobrar con precisión para evitar que factores externos acaben afectando la trayectoria interna.

Las fuentes de turbulencia son múltiples. El conflicto en Medio Oriente mantiene altos los precios del combustible. A esto se suman los altos rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 y 30 años, el agotamiento de buena parte de los recursos presupuestados para subsidiar el combustible y la rigidez estructural del gasto público.

Inflación interanual alcanzó el 5,13% en agosto, ligeramente por encima del límite superior del rango meta del Banco Central, establecido en 4% ± 1%, a pesar de los subsidios y la apreciación del peso que amortigua las presiones inflacionarias.

la decisión de Banco Central de aumentar la Tasa de Política Monetaria en 25 puntos básicos fue correcto y estuvo acompañado de un aumento de la misma magnitud en la tasa de referencia de la Reserva Federal. El objetivo es evitar que los shocks de precios externos generen efectos de segunda ronda sobre la inflación interna.

El problema es que el shock externo llega en un momento en que el espacio fiscal es limitado.

Los precios del combustible constituye un buen ejemplo. El Gobierno ya ha utilizado una parte considerable de los recursos presupuestados para subsidiarlos. El Ministro de Hacienda informó que el subsidio acumulado alcanza los RD$38 mil millones de los RD$40 mil millones presupuestados para el año y podría superar los RD$50 mil millones.

Aquí aparece un segundo frente de presión: la política fiscal de Estados Unidos y su impacto en las tasas internacionales.

Los altos rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo reflejan las enormes necesidades de financiación del gobierno estadounidense, una deuda federal que ya supera 40 mil millones de dólares y una creciente factura de intereses.

Cuando un gobierno necesita financiar déficits elevados y refinanciar una deuda creciente, debe ofrecer rendimientos más altos para atraer recursos. Y cuando el principal emisor de activos financieros seguros del mundo paga más para financiarse, el efecto acaba transmitiéndose al resto de mercados.

Esto es lo que algunos economistas llaman dominancia fiscal: una situación en la que las necesidades de financiamiento del gobierno y la dinámica de la deuda afectan cada vez más el condiciones monetarias y financieras.

Para la República Dominicana, un entorno internacional de tasas más altas encarece el financiamiento externo y aumenta el costo de refinanciar la deuda. De ahí la importancia de la operación realizada recientemente por el Ministerio de Hacienda, a través de la cual US$ 1.385,2 millones en bonos con vencimiento en enero de 2027 y simultáneamente se colocaron US$1.600 millones en un nuevo bono global con vencimiento en marzo de 2039.

El Presupuesto para este año contempla un déficit fiscal del 3,2% del PBI y pagos de intereses equivalentes al 3,6% del PBI. Cuando los intereses de la deuda absorben más recursos que el propio déficit fiscal, hay poco espacio para responder a nuevos shocks sin aumentar la deuda o hacer ajustes a otros componentes del gasto.

El país no controla el precio internacional del petróleo, los conflictos geopolíticos ni las tasas de interés estadounidenses. Sin embargo, puede fortalecer lo que está bajo su control: la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto y una estrategia de deuda que reduzca los riesgos de refinanciamiento.

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