República Dominicana se encuentra entre los países de América Latina y el Caribe más afectados por los cambios arancelarios de la Administración Trump. Registra el cuarto arancel efectivo promedio ponderado más alto de la región, a pesar de su membresía en el DR-CAFTA, y mantiene una alta dependencia del mercado estadounidense, que absorbió el 59% de sus exportaciones de bienes en 2024, frente al 45% de América Latina y el Caribe en su conjunto.
Datos de la CEPAL indican que el arancel efectivo promedio ponderado aplicado a las exportaciones dominicanas pasó de menos del 1% en enero de 2025 a aproximadamente el 11% luego de los cambios introducidos en agosto de ese año. La evolución muestra que la membresía en el DR-CAFTA no ha impedido que las exportaciones dominicanas se vean afectadas por los cambios en la política comercial estadounidense.
Esto no significa que el acuerdo haya perdido su utilidad. Sí muestra que el acceso preferencial, por sí solo, no es suficiente para preservar la competitividad de las exportaciones frente a cambios unilaterales en las normas comerciales estadounidenses.
La respuesta debe combinar la defensa de las preferencias actuales, la negociación comercial, la diversificación de los mercados y el aumento de la productividad.
Es un oportuno trabajo de inteligencia comercial que, mientras avanzan las negociaciones con Estados Unidos, ProDominicana está realizando para acompañar a los exportadores afectados por el arancel del 12,5% en la búsqueda de mercados alternativos para sus productos. Dada la incertidumbre que prevalece sobre las políticas comerciales a nivel global, ésta debe ser permanente.
Aunque, según la cobertura del informe de la CEPAL, las exportaciones dominicanas de bienes crecerían un 14% en 2026. Esta proyección indica que una mayor carga arancelaria no se traduce automáticamente en una contracción de las ventas externas. Sin embargo, el crecimiento agregado no permite descartar efectos adversos sobre determinados productos, sectores o decisiones de inversión.
Por lo tanto, no se puede decir que los nuevos aranceles hayan paralizado las exportaciones dominicanas. La lectura más prudente es que el país conserva oportunidades comerciales, pero debe operar en un entorno más incierto de acceso al mercado estadounidense.
En este contexto, los mercados de Europa, Canadá, Reino Unido, Asia y el Caribe deberían ganar peso en la estrategia de diversificación. Aprovechar los acuerdos comerciales existentes, fortalecer la promoción de exportaciones y reducir los costos de acceso a nuevos destinos son pasos necesarios para ampliar las oportunidades para las empresas dominicanas.
El objetivo debe ser reducir la vulnerabilidad derivada de la concentración de las exportaciones en Estados Unidos, sin renunciar a ese mercado, y desarrollar la capacidad de sostener y expandir las ventas externas incluso cuando cambien las reglas comerciales.
Renegociación comercial y diversificación de mercados.


