Un cronista de los de ayer, que escribiera con belleza, altura y sazón sin pisar las calles, podría haber plasmado en palabras todo lo que se vivió a raíz de la inundación que afectó el territorio nacional: las escenas, repetidas en cada “evento atmosférico”, Se pueden recrear con sólo pensar en ellos.
Los periodistas mayores saben de quién hablo, pero no puedo desenmascararlos. Todos, en algún momento de necesidad, recurrimos a recrear realidades a falta de otros recursos: antes, sin Internet, teníamos que usar la imaginación para llenar páginas que se multiplicaban por sí solas.
He escrito innumerables veces sobre las lluvias. Siempre yendo, para que conste, pero en pocos lugares hay avances. Guajimíaen Santo Domingo; y el Arroyo GuraboEn Santiago, hay dos excepciones que nos dicen que las soluciones pueden llegar.
Es urgente solucionar el problema de muchas comunidades que lo pierden todo cada vez que llueve. ¡Cómo me gustaría escribir bondades y no volver con el mismo llanto!


