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viernes, octubre 30, 2026
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Aprender a pensar históricamente con Frank Moya Pons

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La reseña, definida como un subgénero del ensayo y que analiza sumariamente una obra literaria, científica o cultural, es una especie al borde de la extinción en República Dominicana. Esto se debe a la desaparición de los suplementos de la prensa escrita, a la escasez de revistas especializadas en muchos campos del conocimiento y de las artes, a la decadencia de la profesión del crítico y al perverso y habitual desprecio tan bien visto por Octavio Paz.

El lugar de la reseña ha pasado a ocuparlo el prólogo, escrito por un invitado del autor de la obra y que, según Jesús Millán MuñozEs un subgénero a medio camino entre la crítica y la teoría y un homenaje al autor y su libro. El prólogo florece porque cada libro lo requiere, siendo una carta de presentación del autor y su obra. Además, como ha advertido el jurista alemán Peter Häberlese puede decir que el prólogo es una hermosa, auténtica y consolidada tradición académica latinoamericana.

Por eso me alegró saber que el gran historiador nacional, Frank Moya PonsFue convencido por algunos de sus amigos para publicar una antología de los prólogos, presentaciones, introducciones y reseñas que ha escrito sobre diferentes obras de la historia dominicana, titulada Lecturas históricas dominicanas y patrocinada por la Academia Dominicana de la Historia.

Como se dijo miguel reyes sánchezEn su presentación de esta obra, Moya Pons “examina los libros respecto del esfuerzo de los demás, pero sin renunciar al juicio crítico”. De esta manera, el autor logra estimular al lector a “aprender a pensar históricamente”, profundizando en la lectura y análisis de un variado número de estudios históricos profundos.

La obra quiere ser un ejemplo para los nuevos historiadores, dice Moya Pons en la introducción de estas Lecturas, para que se centren en «analizar obras históricas y escribir reseñas sobre ellas, intentando escribirlas con imparcialidad, objetividad, ecuanimidad y generosidad», ya que «la crítica académica, para ser buena, no tiene por qué ser negativa ni destructiva».

He disfrutado mucho la presentación de Moya Pons de La Constitución de San Cristóbal de 1844 de Don Emilio Rodríguez Demorizi; el de La cuestión racial y el proyecto de anexión a Estados Unidos, de Bernardo Vega; el de Mito y cultura en la época de Trujillo, de Andrés L. Mateo; el de los gigantescos 3 volúmenes de Política Económica y Economía Política (2009-2023) de Andy Dauhjare; y el prefacio de La República Dominicana: una ficción, de Juan Isidro Jiménez Grullón; sólo por citar algunas de las lecturas que he tenido oportunidad de leer siguiendo la recomendación de Reyes Sánchez de realizar una “lectura descansada” de obras históricas como esta magnífica colección de ensayos.

Leer la historia dominicana con las gafas del maestro Moya Pons también nos permite seguir el camino -en el sentido heideggeriano- del autor, en su vida de académico e historiador, cómo lo impactaron las obras reseñadas y su acercamiento a los grandes debates de esta “disciplina infinita” que es la historia según De Quincey citado por Borges en su famoso prólogo a Gibbon. En palabras de Moya Pons respecto al ensayo de Mateo, sus magníficas Lecturas provocan «el deseo de saber más» sobre nuestra compleja y apasionante historia.

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