La propuesta de modificación fiscal presentada por el ministro Magín Díazbajo el título “Medidas para el crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional”, busca recaudar recursos equivalentes a los que el Gobierno, el 30 de abril, aseguró que obtendría mediante la reorientación del gasto público. Sin embargo, es justo reconocer que el proyecto incorpora disposiciones favorables para ciertos sectores.
Las MIPYMES Están entre los principales beneficiarios. La iniciativa elimina el anticipo mensual para las microempresas y lo reduce a tres pagos anuales para las pequeñas empresas. Asimismo, convierte algo que estaba planteado en cada presupuesto: la exención del anticipo y del impuesto al activo para el sector agrícola.
En el caso de los empleados, el proyecto contempla la indexación de los salarios a efectos fiscales, medida pendiente desde 2017. Además, eleva el umbral exento de Impuesto sobre la renta de RD$34,685 mensuales a RD$39,900, con el objetivo de cubrir el costo de la canasta del segundo quintil de ingresos. La disposición entraría en vigor en enero de 2027.
El documento también indica un aumento de la deducción por gastos educativos del 25% al 30%. Sin embargo, la realidad jurídica es otra. El artículo 3 de la Ley 179-09 permite la deducción de hasta el 10% de la renta neta imponible, sin exceder el 25% del valor de la exención fiscal anual establecida en el artículo 296 de la Código Fiscal. El proyecto mantiene intacto el límite del 10% y sólo modifica el porcentaje de referencia de la exención fiscal del 25% al 30%. En consecuencia, la exención educativa no fue del 25% ni llega a ser del 30%.
Para el sector empresarial se introducen medidas positivas, entre ellas la depreciación acelerada de activos, la eliminación del impuesto selectivo a los combustibles y seguros para los exportadores, así como el desmantelamiento paulatino del impuesto hipotecario.
¿Dónde se concentran los aumentos de impuestos? El impuesto a los cheques y transferencias electrónicas pasa del 0,15% al 0,20%, afectando tanto a empresas como a segmentos de la clase media. También se establece durante tres años una contribución del 30% en lugar del 27% para los mayores contribuyentes. Además, se crea una nueva escala del 27% para los ingresos salariales superiores a RD$4.8 millones anuales, se incrementa en US$10 el impuesto de salida y se elevan los impuestos aplicados a los cigarrillos electrónicos, casinos y juegos de azar.
Sin embargo, algunas medidas relevantes no fueron destacadas en la presentación oficial. El proyecto aumenta del 10% al 15% las retenciones en pagos por alquileres de bienes inmuebles y muebles y aumenta del 10% al 15% las aplicadas a honorarios, comisiones y servicios prestados por personas físicas.
El Gobierno sobreestimó su capacidad para redirigir RD$40,000 millones de gasto publico. Luego de meses en los que distintos funcionarios descartaron la posibilidad de una reforma tributaria, sorprendió al país con la presentación de un paquete tributario cuidadosamente estructurado acompañado de una estrategia comunicacional que le ha garantizado un importante apoyo mediático. Sin embargo, más que medidas destinadas a impulsar el crecimiento económico, se trata fundamentalmente de iniciativas recaudatorias.
Algunas favorecen a determinados sectores productivos, pero otras impactan directamente en la clase media y buscan compensar la reducción de ingresos fiscales derivada del aumento de los precios del petróleo. La pregunta principal sigue sin respuesta: ¿cuál será el destino de estos recursos adicionales? La cuestión cobra mayor relevancia ante la posibilidad de que una eventual desescalada del conflicto en Oriente Medio garantice el tránsito normal por el Estrecho de Ormuz y reducir las presiones sobre el precio del petróleo.



