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lunes, agosto 17, 2026
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Mientras el 4 porciento que destinamos a «la educación» se siga desviado a algunos bolsillos, no iremos a ninguna parte como sociedad

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Leer en un diario digital del país que un equipo de estudiantes de Ingeniería en Ciencias Informáticas de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) destacó el nombre de República Dominicana al obtener el Gran Premio, máxima distinción en la categoría Computación de la Competencia Global TIC Huawei 2025-2026, cuya final mundial se celebró en China, es una noticia que como dominicano me satisface y me llena de orgullo.

Pero por otro lado, me da vergüenza y me llena de indignación saber que sólo este medio resaltará la acción de esos jóvenes valiosos, a quienes el país, el gobierno y toda la sociedad dominicana, donde quiera que esté, debe levantar el pecho con orgullo y dignidad para enaltecerlos.

Según la información ofrecida, es la primera vez que un equipo de América Latina y el Caribe gana el primer lugar en esta categoría del prestigioso concurso internacional organizado por Huawei.

Estoy más que seguro que Marco Reyes, Yira Tavarez y Diego de Jesús Peralta Mora son de ese grupo de jóvenes que tenemos esparcidos por todo el país sin que se les ofrezca la oportunidad de demostrar que no todo es chercha y teteo.

Recuerdo que durante mi época de estudiante preuniversitario se realizaban en escuelas y liceos las llamadas ferias científicas, con el objetivo de conocer el potencial de estas niñas que intentaban abrirse camino en una sociedad carente de oportunidades.

Es hora de que el 4 por ciento que se asigna a la educación en nuestro país y que gran parte de ese dinero está drenando a las manos y bolsillos de unos pocos, pueda usarse para apoyar y alentar a estos niños.

La deficiencia que presenta nuestro sistema educativo se debe precisamente a este desvío de capital hacia manos que nada tienen que ver con la educación.

Cuando el dinero se gestiona bien, se ven los resultados. ¿Por qué digo esto? Sencillo, porque desde hace un tiempo venimos viendo que la mayoría de estos jóvenes que sobresalen en eventos como el que nos ocupa provienen de universidades privadas y no de la Universidad Autónoma de Santo Domingo como sucedió hace varias décadas.

Mientras la UASD siga siendo la caja chica de un grupo pequeño, nunca tendremos jóvenes científicamente preparados.

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