SANTO DOMINGO. El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) lamentó el fallecimiento de cardiólogo, Bernardo Defillóocurrido este 29 de mayo, y rindió homenaje a una carrera que unió, con vocación ejemplar, la medicina, la docencia universitaria, la gestión sanitaria y el servicio a la patria.
Vinculado al INTEC desde 1973, el Dr. Defilló formó parte de la etapa precursora de la universidad y fue miembro clave del grupo de Profesores fundadores de la carrera de Medicina del Instituto. También perteneció a la Junta de Regentes, entonces llamada Consejo Superior, hasta 1976.
Además de su participación en los máximos órganos de gobierno institucional, Defilló estuvo vinculado a la labor académica del Instituto como docente, contribuyendo a la formación de profesionales de la salud desde una visión científica, humanista y de servicio.
Legado
Su legado trasciende la historia institucional del Instituto Tecnológico de Santo Domingo.
Reconocido como pionero de la medicina interna y la cardiología en la República DominicanaDefilló desarrolló una carrera marcada por la práctica clínica, la docencia médica, la investigación, la producción intelectual y la participación en procesos fundamentales para el fortalecimiento de la sistema nacional de salud.
A lo largo de su carrera médica, Defilló ocupó responsabilidades relevantes en el campo de la salud y la seguridad social, incluido su servicio como primer superintendente de salud del país.
Eventos conmemorativos
En 2022, el médico participó en los actos conmemorativos del 50 aniversario de la fundación de la universidaden un panel presidido por miembros fundadores y moderado por el entonces rector, el fallecido Julio Sánchez Maríñez.
Junto a Ramón Flores, Miguel Ángel Heredia Bonetti, Manuel Cocco y José Joaquín Puello Herrera, miembros fundadores del INTEC, Defilló luego compartió sobre los desafíos de los inicios de la universidad.
“Puello y yo éramos moneditas de valor, porque veíamos a todos los políticos de este país, a Balaguer y a todos los militares… Decidimos hacer cursos en el Colegio Dominicano de la Salle y esos recursos llegaron directamente a los fondos del INTEC. Nunca cobramos un centavo por las cosas del INTEC”, recordó el médico, narrando con su estilo cercano y humano las experiencias y sacrificios de los fundadores en esos primeros años.



