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sábado, agosto 15, 2026
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cómo cuidar tu vida mientras entrenas

Deberías Leer

Por: Samuel Guzmán.

Durante años, el ejercicio físico ha sido considerado una de las herramientas más poderosas para prevenir enfermedades. Y la ciencia lo confirma: mantenerse activo reduce entre un 20% y un 30% el riesgo de muerte respecto a llevar una vida sedentaria.

Caminar, correr, nadar o hacer deporte regularmente mejora la presión arterial, el colesterol, el control del azúcar, el peso corporal e incluso la salud mental.

Para Samuel Guzmán, cardiólogo deportivo de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y Congresos Médicos y Telemedicina (Cedimat), hay una realidad que muchas veces pasa desapercibida: si bien el deporte es salud, en algunas personas con enfermedades cardíacas no diagnosticadas, el ejercicio intenso puede actuar como desencadenante de eventos graves, como arritmias peligrosas o muerte súbita cardíaca.

Aunque estos casos son raros, tienen un gran impacto porque afectan a personas aparentemente sanas y activas. Por este motivo, la evaluación cardiovascular antes de iniciar un entrenamiento intenso o participar en competiciones deportivas no debe verse como un simple requisito, sino como una herramienta preventiva capaz de salvar vidas.

Riesgo según la edad

Uno de los aspectos más importantes en cardiología deportiva es entender que no todos los deportistas tienen el mismo perfil de riesgo.

En deportistas menores de 35 años la mayoría de los casos de muerte súbita están relacionados con enfermedades genéticas o congénitas.

Algunas personas nacen con alteraciones en la estructura del corazón o en su sistema eléctrico y pueden pasar años sin presentar síntomas. Entre las causas más comunes se encuentran la miocardiopatía hipertrófica, ciertas arritmias hereditarias y anomalías congénitas de las arterias coronarias.

Eventos cardiacos

Por otro lado, en adultos mayores de 35 años, especialmente aquellos que continúan practicando deportes intensos competitivos o recreativos, más del 80% de los eventos cardíacos durante el ejercicio están relacionados con enfermedad coronaria; es decir, obstrucciones de las arterias por acumulación de grasa y colesterol.

También se han identificado diferencias importantes según sexo y tipo de deporte. Los hombres presentan un riesgo considerablemente mayor que las mujeres, y las disciplinas de alta intensidad como el fútbol y el baloncesto muestran una mayor incidencia de estos eventos.

corazón de atleta

El entrenamiento intenso produce adaptaciones fisiológicas normales: el corazón puede agrandarse ligeramente, latir más lentamente en reposo y mostrar cambios en el electrocardiograma que serían anormales en una persona sedentaria.

Por tanto, la evaluación debe ser realizada por médicos capacitados y especializados, capaces de interpretar correctamente estos hallazgos y evitar diagnósticos erróneos o restricciones innecesarias.

La medicina deportiva moderna ha logrado avances notables en este aspecto y hoy se comprende mucho mejor cómo distinguir entre adaptación saludable y patología.

chequeo cardiovascular

¿Qué debe incluir un chequeo cardiovascular? El primer paso es una historia médica detallada y un examen físico. El médico investiga síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones, mareos o desmayos durante el ejercicio, así como antecedentes familiares de muerte súbita o enfermedad cardíaca hereditaria. Aunque esta evaluación es esencial, es posible que por sí sola no detecte muchos problemas.

El segundo pilar es el electrocardiograma (ECG), una prueba sencilla y rápida que registra la actividad eléctrica del corazón.

Su uso ha aumentado considerablemente la capacidad de identificar enfermedades potencialmente peligrosas incluso en personas completamente asintomáticas.

En deportistas de mayor edad o personas con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, tabaquismo, colesterol alto u obesidad se suelen añadir pruebas de esfuerzo, ecocardiogramas u otros estudios complementarios para evaluar con mayor precisión el riesgo cardiovascular.

Actualmente también se utilizan escalas de riesgo cardiovascular para ayudar a estimar la probabilidad de sufrir un evento cardíaco en el futuro.

Cambio importante

Durante décadas, la medicina funcionó bajo un modelo muy restrictivo. Si un deportista padecía una alteración cardíaca, la recomendación habitual era prohibir por completo la práctica deportiva. Hoy la visión ha cambiado.

La cardiología deportiva moderna promueve un enfoque llamado «toma de decisiones compartida». Esto significa que el médico no impone una prohibición unilateralmente, sino que habla con el deportista sobre los riesgos reales, las opciones disponibles y los beneficios físicos y emocionales del deporte.

Este modelo reconoce que el ejercicio también forma parte de la identidad, la salud mental y la calidad de vida de muchas personas.

Gracias a nuevas investigaciones, ahora sabemos que determinados pacientes con enfermedades cardíacas bien controladas pueden seguir practicando deporte bajo una supervisión médica adecuada.

lo inesperado

Aunque la prevención ha avanzado enormemente, ningún chequeo puede garantizar un riesgo cero. Por eso, dicen, la seguridad deportiva no acaba en la oficina. Los expertos destacan la necesidad de contar con planes de emergencia donde se practica deporte organizado.

Planificación

— Para deportistas

Los deportistas necesitan entrenadores capacitados en reanimación cardiopulmonar (RCP), disponibilidad de desfibriladores externos automáticos (DEA) y protocolos de actuación claros.

Mensaje final

No debe generar miedo al ejercicio, sino promover una práctica deportiva más segura e inteligente. El deporte sigue siendo una de las mejores inversiones en salud cardiovascular y bienestar general.

Pero, así como revisamos el motor de un vehículo antes de un viaje largo, también debemos conocer el estado del corazón antes de exigirle el máximo.

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