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domingo, agosto 16, 2026
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68% de los nacimientos en República Dominicana son por cesárea

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En República Dominicana, aunque la atención prenatal es casi universal y existen protocolos oficiales destinados a reducir las cesáreas innecesarias, el parto quirúrgico sigue dominando los nacimientos, especialmente en el sector privado, donde alcanza niveles que superan con creces las recomendaciones internacionales.

En este contexto, el sistema de salud dominicano muestra altos indicadores de acceso y seguimiento durante el embarazo. Según el informe básico ENHOGAR-MICS 2025, el 74,5% de la población cuenta con seguro médico, mientras que el 86,2% de las gestantes tuvo su primera consulta prenatal antes de los cuatro meses de gestación. Asimismo, el 95,2% de las madres y el 93,8% de los recién nacidos recibieron atención posnatal dentro de los dos días posteriores al parto.

Sin embargo, a pesar de estos avances en cobertura y seguimiento, estos no se reflejan en el tipo de nacimiento.

Según la Encuesta ENHOGAR-MICS 2025, el 68,2% de los nacimientos en el país ocurren por cesárea, frente al 31,8% de los partos vaginales.

Entre protocolos y quirófanos: el 68% de los nacimientos en República Dominicana son por cesárea

A su vez, en el sector privado la cifra se eleva al 87,9%, mientras que en el sector público llega al 51,8%. Estos datos surgen del informe ENHOGAR-MICS 2025 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), elaborado con el apoyo de organismos internacionales como UNICEF.

Si se compara con ENHOGAR-MICS 2019, también se evidencia una tendencia sostenida al alza en la intervención quirúrgica para el parto, que pasó del 62,9% al 68,2% a nivel nacional, lo que confirma que no es un fenómeno aislado, sino una práctica en expansión.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su comunicado técnico del 16 de junio de 2021, recomienda que solo se realicen cesáreas cuando sean médicamente necesarias y advierte que las tasas ideales deberían estar entre el 10% y el 15%.

Asimismo, la organización señala que el incremento de este trámite es un fenómeno global, particularmente en América Latina y el Caribe.

A nivel nacional, el Ministerio de Salud Pública (MSP), a través del Protocolo de Acción para la Reducción de Cesáreas Innecesarias (2022), establece que “todas las mujeres embarazadas deben ser informadas y recibir consejería sobre los riesgos, beneficios y alternativas de la cesárea”.

Además, enfatiza que esta información debe permitir decisiones informadas basadas en evidencia científica y señala que el parto vaginal es más seguro que la cesárea según la evidencia médica disponible, por lo que promueve acciones que fortalezcan el parto natural.

En la misma línea, la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia ha reiterado, a través de publicaciones en sus canales digitales oficiales, su apoyo al parto humanizado, basado en la evidencia científica, el respeto y la atención centrada en la mujer.

En conjunto, estos datos revelan una paradoja dentro del sistema de salud: por un lado, alta cobertura de seguro médico, alta atención prenatal y alta asistencia profesional en el parto; pero por el otro, una alta tasa de cesáreas que alcanza el 68,2% a nivel nacional y el 87,9% en el sector privado.

En consecuencia, surge una pregunta inevitable: si hay acceso casi universal a los servicios de salud materna, ¿por qué el parto quirúrgico sigue siendo la principal forma de nacimiento en el país?

Sin embargo, las estadísticas adquieren otra dimensión cuando se observan desde la experiencia de las mujeres.

Ramona, de 62 años, recuerda una época en la que los nacimientos eran en su mayoría naturales.

«En mi época las cosas no eran como ahora. Tuve seis hijos naturalmente. Me atendió la partera del sector y todo quedó en casa», dijo.

De otra manera, Martina, de 35 años, vivió un proceso marcado por la intervención médica. Aunque esperaba un parto natural, acabó teniendo dos cesáreas tras las indicaciones durante el embarazo.

“Quería tener un parto natural, pero los médicos me dijeron que el bebé tenía el cordón en el cuello”, explicó.

Mientras tanto, Gustava, de 29 años, describe un proceso más complejo. Luego de más de cinco horas de parto, en las que el bebé no descendió, la prepararon para una cesárea; Sin embargo, finalmente, a base de ejercicios y pujos, la niña logró nacer de forma natural.

En el sector privado, el coste de una cesárea no suele ser asumido directamente por la paciente, sino por el seguro médico.

En la práctica, los seguros de salud (tanto contributivos como privados) cubren una parte importante de los costos de maternidad, lo que hace que la diferencia económica no siempre sea percibida directamente por los usuarios.

En este esquema, las clínicas y los médicos reciben pagos diferenciados según el tipo de procedimiento.

Así, entre protocolos oficiales, recomendaciones internacionales y realidades clínicas, República Dominicana enfrenta un desafío persistente: comprender por qué un procedimiento quirúrgico que debería ser excepcional se ha convertido en la forma de parto más común en el país.

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