Veintisiete meses antes de la publicación de los resultados del Prueba PISA 2025el Poder Ejecutivo emitió el Decreto 324-24, declarando de alta prioridad el desarrollo de la industria de semiconductores. En el marco de ese decreto, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes entregó posteriormente al presidente Abinader la “Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (Enfis)”, considerada el plan de acción que establece el camino para insertar al país en las cadenas globales de valor en la fabricación y montaje de semiconductores.
Pero PISA 2025 complica seriamente la estrategia del Gobierno. Para los inversores, la señal es clara: República Dominicana puede aspirar a incorporarse a la cadena global de semiconductores, pero aún no ha demostrado que cuenta, en escala suficiente, con el capital humano necesario para fabricar chips en el mercado. mayor complejidad tecnológica.
Los resultados dominicanos son especialmente relevantes para esa industria por las siguientes razones:
En matemáticasRepública Dominicana solo obtuvo 339 puntos en un contexto donde solo el 9% de los estudiantes participantes alcanzaron el nivel mínimo. La señal que estos datos envían a los inversores es que el país no tiene base suficiente para formar masivamente técnicos e ingenieros.
En cienciasRepública Dominicana obtuvo 361 puntos, pero sólo el 26% de los estudiantes alcanza el nivel mínimo. Para los inversores, esto significa que la capacidad científica es muy limitada.
En lecturael país llegó a 346 puntos, pero sólo el 23% alcanza el nivel mínimo. Los inversores ven en estos datos que el país presenta grandes dificultades para entender protocolos y documentación técnica.
En Resolución de Problemas Computacionales, los estudiantes dominicanos obtuvieron 379 puntos frente a los 500 de la OCDE. Esto significa para los inversores que existe una brecha significativa en la automatización, la programación y la resolución de problemas.
A todo lo anterior cabe agregar que el 69.3% de los estudiantes dominicanos se encuentran por debajo del nivel básico simultáneamente en matemáticas, lectura y ciencias. Estos resultados no miden directamente la plantilla actual, pero sí permiten anticipar la calidad del flujo de técnicos, tecnólogos e ingenieros que llegarán al mercado en los próximos años.
Ante este panorama, ¿qué lecciones sacarían los fabricantes de semiconductores?
En primer lugar, el talento especializado disponible es limitado. Una planta de semiconductores necesita ingenieros eléctricos, electrónicos, químicos, mecánicos y de materiales, además de técnicos en automatización, metrología, mantenimiento, control de calidad y gestión de salas blancas. PISA sugiere que la base educativa a partir de la cual se debe formar a estos trabajadores es estrecha.
En segundo lugar, la empresa tendría que asumir ella misma una gran parte del coste de la formación. No bastaría con contratar trabajadores disponibles. Sería necesario establecer programas con Infotep, ITLA y universidades, traer instructores extranjeros y capacitar técnicos y supervisores por varios años.
En tercer lugar, que la operación dependería inicialmente de personal extranjero. Esto incrementa los costos y requiere políticas ágiles de inmigración especializada, transferencia de tecnología y certificación profesional.
Además, la debilidad educativa se suma a otros riesgos. La industria necesita electricidad continua y de alta calidad, agua ultrapura, logística confiable, protección de la propiedad intelectual y rigor regulatorio. PISA no mide estos factores, pero su resultado alimenta una evaluación de riesgos nacional más amplia.
El contraste con Costa Rica es demasiado obvio en PISA 2025. Ese país obtuvo 424 puntos en ciencias; en lectura, 416 puntos; y en matemáticas, 387 puntos. Muy por delante de República Dominicana
Si bien la República Dominicana ofrece proximidad al mercado estadounidense, acceso preferencial, relativa estabilidad macroeconómica y experiencia en la fabricación de zonas francas, su sistema educativo aún no garantiza la oferta de talento técnico necesario para una industria de semiconductores a gran escala.
Esta limitación no puede compensarse únicamente con exenciones fiscales. Una empresa puede tolerar mayores costos fiscales si encuentra talento, energía confiable y proveedores. Difícilmente será posible instalar una operación crítica donde deba construir por sí sola todo el ecosistema humano e institucional.
La advertencia que sale de PISA 2025 está vacío: Es difícil presentar a República Dominicana como un futuro centro de semiconductores mientras nueve de cada diez estudiantes no alcanzan habilidades matemáticas mínimas. La política industrial debe comenzar con la política educativa.


