República Dominicana anunció su adhesión a la Declaración de Consenso de Ginebra sobre “Salud de la Mujer y Fortalecimiento de la Familia”, iniciativa impulsada por Donald Trump desde 2020. La firma estuvo encabezada por el canciller este es bisonte. El problema no son relaciones más estrechas con Washington (que es una necesidad estratégica), sino cuando la diplomacia comienza a parecer una carrera para demostrar que podemos ser aún más complacientes. Porque una cosa es ser un aliado y otra convertirse en el estudiante estrella que recibe el gran garrote.
Y uno se pregunta: ¿quién determinó criminalizar el aborto ¿Promueve la salud de la mujer? ¿Quién estableció que obligarla a continuar un embarazo si su vida corre peligro, si fue violada o si el producto viene con problemas de salud incompatibles con la vida, fortalece a la familia? Porque una cosa es “defender la vida” (posición legítima dentro del debate democrático) y otra muy distinta es vender como política de salud de las mujeres aquello que, precisamente, limita la autonomía de las mujeres sobre las decisiones que afectan su salud y sus vidas, o sea, ¿WTF?
Más curioso aún es el hecho de que ni siquiera Estados Unidos, principal impulsor de este consenso, aplica internamente esta filosofía que promueve: de sus 50 estados, 25 mantienen una amplia protección a la salud de las mujeres y el acceso al aborto seguro; en otros 12 hay prohibiciones o restricciones parciales; y sólo 13 aplican prohibiciones casi totales. Es decir, Washington promueve internacionalmente una restricción al aborto como protección a la familia, mientras dentro de sus propias fronteras el tema sigue siendo un mapa de 50 legislaciones diferentes, gracias.
Mientras tanto, ¿qué está recibiendo la República Dominicana de esta relación cada vez más genuflexa y complaciente?
En noviembre de 2025, el Gobierno dominicano autorizó a EE.UU. a utilizar áreas restringidas del aeropuerto de Las Vegas. Américas y el Base Aérea de San Isidro supuestamente para combatir el narcotráfico en el Caribe. Sin embargo, lejos de lograr resultados palpables, el operativo concluyó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Proporcionamos la infraestructura, la logística y el fondo de comercio; Ellos, cuando llega el momento, meten el palo.
En materia comercial, por ejemplo, la respuesta no parece precisamente un abrazo. En 2025 el país enfrentó el arancel general del 10% impuesto por Washington. Y en julio de 2026, Estados Unidos lo elevó a un 12,5% adicional Bajo el artículo 301, para los productos dominicanos, que sospechan podrían ser producidos bajo la modalidad de trabajo forzoso, se aumentó el 2,5 por sospecha y RD ni siquiera protestó.
Lamentablemente los aranceles se pagan con dinero, no con halagos, y mientras República Dominicana se arrodilla, Washington factura.
Y no se trata sólo de aranceles, al mismo tiempo Washington está endureciendo su política tecnológica contra China, incluidas restricciones a los equipos de Huawei, ZTE, Hikvision y otras empresas. Para República Dominicana, que mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Beijing, esto significa caminar en la cuerda floja entre su principal socio estratégico y mantener una especie de “relación tóxica” donde no se admiten más socios.
Como si faltaran favores, en mayo República Dominicana firmó un memorando con Estados Unidos para recibir temporalmente desde territorio estadounidense a terceros países deportados, dentro de la iniciativa “Escudo de las Américas”. En todo esto, la pregunta política permanece: ¿qué gana la República Dominicana por asumir costos y responsabilidades adicionales dentro de la estrategia migratoria de Estados Unidos?
y es HaitíMientras el país pide a gritos que la comunidad internacional intervenga en la crisis haitiana, Trump ha respondido endureciendo la política de inmigración y las deportaciones, al tiempo que reduce o reestructura los programas de cooperación internacional. Para República Dominicana, cualquier decisión sobre Haití afecta, ya que es el único país con el que tiene frontera. Si Washington reduce su implicación y la crisis empeora, el problema acaba llamando a nuestra puerta.
Mientras tanto, el PRM, que durante la campaña defendió la tres causasparece haberlos dejado en el archivo de las promesas electorales. Hoy República Dominicana abraza una declaración que refuerza políticamente la posición que sólo mantienen otros 4 países del continente, Haití, El Salvador, Honduras y Nicaragua, aferrándose con ellos al tercermundismo en materia de salud.
La diplomacia no es arrodillarse ante los poderosos. Está negociando con él.
Porque si cada vez que Washington pide algo respondemos “sí señor”, pero cuando llega el proyecto de ley aparecen aranceles, restricciones, investigaciones y nuevas responsabilidades, habrá que revisar la estrategia.
Porque de qué sirve la diplomacia del lambonismo, si incluso firmando acuerdos, posando para fotos, aplausos y felicitaciones… igual acabamos con el palo encima.
Si esta es la diplomacia de la gratitud, alguien debería explicarnos cuándo comienza la diplomacia de los beneficios. Porque arcos ya hemos visto suficientes…


