spot_img
29.9 C
Santo Domingo
lunes, agosto 17, 2026
spot_img

Una percepción que a nivel popular estaría poniendo ollas a sonar

Deberías Leer

Nelson Marrero

Las estadísticas recientes de organismos especializados locales y multilaterales constituyen una contradicción entre Los gritos de guerra que mueven las protestas sociales. con altos decibeles contra las reformas legislativas y el alto costo de vida, y los diagnósticos que describen a la República Dominicana en una situación de solidez democrática y estabilidad económica. Aunque aparentemente persiste una paradoja de prosperidad y preocupantes deudas estructurales, las capacidades nacionales de resiliencia y dinamismo son evidentes, según las entidades.

El gran ruido del lado de los gigantes El monumento a la bandera no impide reconocer que a juicio de los líderes macro la economía dominicana avanza hacia una fuerte recuperación con proyecciones de crecimiento en alrededor del 4,2% y el 4,7% y aunque este es un país de lamentable Debido a la incapacidad de cobrar y a las muchas formas tortuosas de sacar el cuerpo del tesoro, los consumidores con bajo poder adquisitivo hicieron que los ingresos del tesoro nacional aumentaran cerca del 10% en el último semestre. Con los peces grandes ocurre algo muy diferente.

Por qué las estadísticas positivas y las valoraciones generalmente exógenas no siguen el mismo camino que algunas reacciones ciudadanas y dirigentes de partidos se explica por el hecho de que quienes responden a los encuestadores suelen evaluar su realidad con un termómetro llamado de bolsillo, que puede estar plagado de lagunas durante mucho tiempo, aunque la macroeconomía muestra un rumbo favorable que no les alcanza en términos personales.

Además, la gente común y corriente sabe dimensionar su valoración sobre lo que sucede en el país y cómo actúa la actual administración del Estado con matices que parecen inconexos. Capaz de separar lo que cree del presidente Abinader, a quien asigna una calificación prácticamente intacta en el tiempo del 50% a su favor, mientras una mayor proporción revela dudas sobre su gestión al decir que en los últimos años la nación ha tomado un rumbo negativo y el gabinete sale mal parada en la misma encuesta realizada por ACD Media recientemente.

Las cifras oficiales no son confiables para habitantes y sectores del país que subordinan sus valoraciones a las posiciones políticas que ya han asumido, y ciertos foros influyentes y críticos no suelen ser ejemplos de objetividad. Recuerdan con más fuerza las noticias adversas a su realidad en una época en la que las redes sociales también parecen tener su razón de ser ligadas a narrativas emocionales detractoras y a la inmediatez que rápidamente se viralizan.

SOMBRAS REALES

Desde las perspectivas confiables de analistas independientes y sindicales, existe una desconexión real entre el crecimiento del Producto Interno Bruto y el poder adquisitivo promedio que, efectivamente, no cubre el costo de la canasta familiar para ser utilizada en compras de subsistencia y que está al nivel del RD$49.26 contra salarios vigentes calculados por el Banco Central en RD$38.62.

El déficit mensual para comer los alimentos como Dios manda es de más de diez mil pesos.

En opinión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Unctad, que nunca deja de lado los aspectos positivos de cualquier economía, la reducción de la pobreza en la República Dominicana –que se abordará en detalle más adelante en este texto– no alcanza el nivel estructural sin una profunda transformación productiva. Esto se debe a que la organización evalúa las bajas condiciones de vida de un país en su relación con el crecimiento económico sostenible y de largo plazo.

Para la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), aunque el hambre por falta de calorías ha disminuido en República Dominicana, alrededor del 23% de la población o una quinta parte de ella no tiene recursos suficientes para permitirse una dieta de alta calidad nutricional. No basta con comer: la ingesta debe reunir las condiciones para que el cuerpo humano no se sobrecargue ni se acorte su existencia.

LUCES REALES

En una luna de miel con entidades empresariales locales y extranjeras que no termina, validada por la estabilidad económica y la confianza en el futuro, la reciente inversión directa al país desde el exterior acaba de medirse en US$5.000 millones mientras el turismo, la minería de oro y plata y la construcción privada siguen operando como los principales motores del Producto Interno Bruto.

Las agencias internacionales Moody’s y Standard & Poor’s han mejorado las calificaciones soberanas de la República Dominicana, acercándolas a la meta que promueve inversiones en contradicción con el tono adverso de los analistas locales que consideran el crecimiento de la deuda como fiscalmente insostenible, tal vez porque prefieren no confiar demasiado en el potencial de la economía que convenza a las agencias de que los pagos están garantizados en el futuro.

El notable dinamismo macroeconómico es reconocido como tal por la Unctad, que entiende que se trata de una dirección positiva que debería ser suficiente para elevar el nivel de vida de la población en general. Aunque no lo parezca a algunos observadores y críticos de barricadas, organismos internacionales como la CEPAL y el PNUD consideran que el Estado dominicano ha logrado una reducción histórica de la pobreza.

Admiten como ciertas, algunas obtenidas directamente por ellos mismos, las cifras que indican que la pobreza monetaria en el país cayó del 25,8% en 2019 al 17,3 a fines del año pasado. Un logro acompañado de la constatación de que la pobreza extrema se redujo en un 2,2%, “consolidando una tendencia hacia la erradicación de la indigencia generalizada”. Desde esa mirada sin prejuicios ni tendencias partidistas de la realidad social dominicana, República Dominicana está cerca de la meta del hambre cero.

La FAO, el organismo especializado que escudriña la producción de alimentos y las condiciones sociales de los productores de cada país, certifica que la clase media dominicana ha crecido del 37,6% en 2019, y en vísperas de la llegada del PRM al poder, al 48,6%. Lo admitan o no sus oponentes.

PUNTO MEDIO

Las relaciones de poder con importantes y representativos sectores de la nación indican cierto grado, o suficiente, de aceptación del rumbo que toma la economía: sus dirigentes profesionales y sindicales están satisfechos con la permanente apertura al diálogo del Poder Ejecutivo aunque recientemente ha habido tensiones por posibles reformas estructurales.

El gremio médico ha avanzado en el marco de negociaciones directas con el Gobierno, logrando un reciente aumento salarial del 25% que se está recibiendo por etapas, dejando atrás el clima de confrontación. Las pensiones de los profesionales de la salud se han elevado a niveles sustanciales.

Las posiciones radicales y cautelosas de la Asociación Dominicana de Maestros, ADP, no han disminuido mucho pero ahora acompañan su tendencia a confrontar amargamente la superioridad ministerial con la participación en mesas técnicas para fortalecer, cara a cara con gente del Gobierno, la educación pública. La posición actual del empresariado dominicano se caracteriza por una aceptación tácita de sus políticas que se expresa en un apoyo institucional colaborativo.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias