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lunes, agosto 17, 2026
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Un surrealista delicado y refinado

Deberías Leer

El Medicamento Se considera ciencia y arte. Al menos así se consideraba, cuando la atención del médico tenía matices personales: no bastaba con aplicar el conocimiento científico, sino tener en cuenta la personalidad del paciente.

No nos sorprende que Jorge Noceda Sanchez ha sido un profesional Medicamentoque pronto lo amplió y distinguió acercándose al arte. Convirtió el enfoque en dedicación, podríamos decir en pasión para explicar esta deriva, esta trayectoria nueva e inesperada.

Jorge Noceda Sánchez no fue un artista académico, sino prácticamente autodidacta, pero sí un gran trabajador desde que descubrió esta vocación, casi etimológica: ¡el arte lo llamaba! Diríamos que la llamada interior explica una dedicación continua y pronto éxito, con exposiciones individuales y la acogida de galerías, en varios países y continentes.

Ahora bien, su formación médica, con el propósito –casi concluido- de la especialidad, explica, sin menospreciar su bagaje cultural, contribuyó a tal surgimiento. Fue uno de los artistas dominicanos, con una expresión pictórica muy definida, por no decir definitiva.

Elementos de excepción

La pintura de Jorge Noceda se identifica por el surrealismo poético de sus espacios pictóricos, con esos pequeños temas, formas identificables, a veces no identificables, que, sin desconcertar, seducir ni fascinar, en un espacio irreal que parece plausible, o nos gustaría que lo fuera. Combina los elementos, según una fantasía casi discrecional pero que controla una impecable factura de miniaturista.

Jorge Noceda Sánchez se apropia de objetos identificables o “supuestos”. Si no los transcribe en una figuración representativa, puede ser realista, diseñando el cuerpo femenino, aunque no exista una anatomía fisiológica, probablemente porque es autodidacta. En cualquier caso, libera las formas -conocidas o desconocidas-, interviene sobre ellas, las metamorfosea, las acumula, en un paisaje singular, sugiriendo tierra y arena, mar y horizonte.

En esta naturaleza, ideal y artificial, hay un sorprendente sentido de proporción y medida. Su iconografía es sutil, inventivo e inusual por supuesto. Si lo pensamos bien, Jorge Noceda es uno de los grandes paisajistas dominicanos, tan natural como sobrenatural, poblando el espacio con pequeños elementos y fragmentos de diversa índole, retomados a su discreción, aunque siempre en armonía, y “necesarios” al conjunto compositivo “nocediano”; No se trata de pura ornamentación. Si eliminamos una ramita, un hilo, un palo, el conjunto perdería el equilibrio… y una ínfima parte de su seducción.

Aún no hemos mencionado el título de la exposición, “Jorge Noceda: el sueño de la memoria”. Podría ser el recuerdo de los sueños, pero un recuerdo vivo, activo, pleno, incluso infinito… Y sueños deliciosos, que quisiéramos transformar en una realidad que aliviara la realidad cotidiana, incluso de la naturaleza atacada. El artista preserva la naturaleza… soñador y maravillosamente extraño.

El creador produce una ficción, suya, que luego mezcla artefactos observados, en su mayoría minucias imaginadas. Como señalamos, estas miradas y visiones misteriosas construyen metáforas pictóricas, que nunca nos cansamos de descifrar.

Ahora, más que investigar una interpretación, por fin dejamos fluir el misterio y el placer que nos proporciona.

el dominio de Jorge Noceda Sanchez Le permite expresarse con éxito en el surrealismo, pero un surrealismo que nunca amenaza la armonía ni causa malestar, apuntando siempre a nuestra sensibilidad visual y emocional. Evidentemente, está lejos de la improvisación y la escritura automática, predicadas por la teoría surrealista hace cien años. Asimismo, exalta la belleza, cuando también se había rechazado la estética… Es más, a través de la belleza venimos a evocar el neoclasicismo y un compromiso humanista.

Una técnica perfeccionista

Jorge Noceda Sánchez no nos proporciona fruición estética banal. Crea acordes, acentuados por combinaciones cromáticas, entre tonos mediados y luminosos.

En el marco de estos montajes surrealistas, no descuida una geometría sensible en el diseño, en la superficie, inmersa en una atmósfera que permite adivinar infinitas modulaciones y profundidades.

La presente exposición demuestra especialmente esta complejidad, que incluye una pincelada muy personal, obviamente ajena al academicismo, y descubrimos que Noceda no dudó en introducir el collage, y un cierto esquematismo puede acompañar a la pureza omnipresente.

Jorge Noceda Sánchez, muy minucioso, está atento a las armonías de esos elementos más inventados que plasmados, pero que luego nos resultan familiares hasta en el colorido. La paleta refinada se identifica con una alquimia de color.

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Después de mirar y admirar dos veces la exposición retrospectiva y primera en su tipo, de Jorge Noceda Sánchez, aunque ya lo conocíamos en parte, entendemos el encanto de Fernando Báez Guerrero y su esposa Nancy Tavárez de Báez, sin olvidar otros préstamos complacidos,

Ese entusiasmo lo han sentido quienes estudiaron y curaron, montaron y coordinaron la exposición: Amable López Meléndez, Mildred Canahuate, Luis Tejeda: a ellos y a cada uno de nosotros va nuestro agradecimiento y las ganas, además de ver, de escuchar un análisis de quizás el más puro pintor surrealista dominicano.

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