Bucarest, 20 mar (EFE).- La brutal muerte de unos 15.000 perros callejeros en una perrera privada en Rumania en dos años ha sacudido al país balcánico y ha dejado al descubierto una crueldad extrema y una posible malversación de fondos públicos en la gestión de esos animalesde los cuales 1,5 millones han sido sacrificados en 25 años.
El escándalo devuelve al presente un problema arraigado desde hace décadas en Rumanía, donde la proliferación de perros callejeros se remonta a la era comunista (1945-1989), cuando barrios Se demolieron edificios enteros para dar paso a bloques y muchos propietarios se mudaron sin sus animalesque se multiplicó sin control.
Desde entonces, la captura, esterilización y sacrificiossin poder solucionar el problema, y con estimaciones que sitúan el número de perros sin dueño en torno al medio millón.
La indignación más reciente estalló después de que circularan en las redes sociales imágenes grabadas en un centro de Suraia (este), que mostraban actos de violencia extrema, con perros brutalmente torturados y abandonados agonizando hasta morir.
En Rumanía, matar o torturar a un animal se castiga con hasta siete años de prisión.
Mientras continúa la investigación policial sobre esa perrera, ahora cerrada, una petición firmada por más de 200.000 personas exige el fin de las matanzas en esos centros.
El negocio de matar perros
Esa instalación firmó más de un centenar de contratos con municipios de todo el país para recoger perros callejeros y, para dar cabida a los recién llegados, rápidamente practicó la eutanasia al 80% de los que recibió, pese a que la ley prohíbe matar animales en centros privados.
Políticos, activistas y ONG defensoras de los animales advierten de que Suraia no es un caso aislado, sino el reflejo de un sistema que lleva años quejándose de crueldad y de fomentar económicamente el sacrificio de perros.
Los municipios rumanos encierran a los perros callejeros en refugios públicos o en subcontratas privadas, en un sistema que mueve decenas de millones de euros anualmente en todo el país.
Un informe parlamentario elaborado por la diputada independiente Aurora Tasica Simu denuncia graves irregularidades, incluidos malos tratos y posibles abusos por parte de funcionarios locales y administradores de refugios.
El documento, presentado en septiembre tras varias inspecciones de los legisladores a los refugios, describe lugares con perros en huesos y cachorros abandonados sin agua.
El informe también sostiene que en los últimos 25 años se han gastado más de mil millones de euros en sacrificar alrededor de 1,5 millones de perros (casi siete cada hora), mientras que con esos fondos se podrían haber esterilizado 25 millones de animales.
Para el diputado, el sistema favorece desde hace años una lógica económica de captura y sacrificio, en lugar de apostar por la prevención.
«Hay que investigar los centros de exterminio de animales indefensos, financiados con fondos públicos», pide Tasica Simu en declaraciones a Efe en Bucarest.
La legislación rumana establece que los perros encontrados en la calle pasan a ser responsabilidad de los municipios y deben ser trasladados a refugios, donde deben ser identificados, esterilizados, vacunados, devueltos a sus dueños o entregados en adopción.
Esterilizar, no atrapar ni matar
El sacrificio debe ser un último recurso, después de un período mínimo de 14 días durante el cual los animales pueden ser reclamados o adoptados, y sólo si la autoridad local no tiene suficiente espacio o recursos para mantenerlos.
«Hay muchos abusos y estamos hablando de muertes. Por eso pedimos a las autoridades que sustituyan la eutanasia por la esterilización masiva y que se hagan controles en los refugios», dice a Efe Ioana Cosma, presidenta de la Asociación Justicia para los Animales.
En la misma línea, Andra Darau, representante de la asociación Kola Kariola, defendió que la mejor solución es una campaña sostenida de esterilización y registro.
«La solución no es atrapar y matar al perro. Hay que esterilizarlos y empezar una verdadera campaña. Y tenemos que entender el daño que hace el abandono. Si se esterilizan y se registran con un microchip, en seis años, como máximo, este problema ya no existiría», asegura a Efe.
Algunas asociaciones que recogen datos oficiales sobre el manejo de estos animales indican que en una década más de 200.000 perros callejeros murieron o fueron sacrificados en refugios.
Ante esta situación, voluntarios como Gabriela Grecu recuerdan que hay alternativas: desde 2013 han rescatado 120 perros y encontrado hogar para muchos de ellos.
«Las redes sociales también sirven para esto, para encontrar a alguien que quiera cuidar una mascota», subraya.



