Bruselas. EFE.
Los líderes de la Unión Europea (UE) enviaron ayer un mensaje unificado contra la escalada bélica en Oriente Medio, optaron por la vía diplomática para resolver el conflicto y rechazaron por ahora el envío de ayuda militar a Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz.
Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete mostraron esta posición común ante la expansión del conflicto en el Golfo Pérsico, cuyas consecuencias económicas generan una preocupación creciente en las capitales europeas, y que también han afectado a la seguridad de los Estados miembros de la UE y de los aliados de la OTAN.
En una cumbre celebrada ayer en Bruselas, que inicialmente iba a centrarse en cómo mejorar la competitividad de la UE, los dirigentes se vieron obligados a pasar al «modo crisis» para discutir la respuesta común a los acontecimientos en Oriente Medio y si responder o no a las solicitudes de ayuda militar del presidente estadounidense, Donald Trump, para escoltar a los barcos en Ormuz.
Después de unas semanas que mostraron diferencias dentro de la UE ante el conflicto desatado por Estados Unidos e Israel, los mensajes enviados ayer se acercaron más al “no a la guerra” del presidente español, Pedro Sánchez, que a las posiciones más tibias expresadas por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, o por el canciller alemán, Friedrich Merz. Moratoria para infraestructuras energéticas
En las conclusiones adoptadas ayer en la cumbre, los líderes instan a la «máxima contención» y al respeto del derecho internacional por parte de todas las partes, y subrayan que el conflicto «amenaza la seguridad regional y global».
El texto, que no menciona directamente a Estados Unidos, pide a Irán y sus “socios” que cesen inmediatamente los ataques en la región y subraya el “apoyo firme e inequívoco” a Chipre mediante el envío de activos militares al Mediterráneo oriental.
Los Veintisiete llamaron a salvaguardar el espacio aéreo regional, pidieron una moratoria de los ataques contra instalaciones energéticas y hídricas y «garantizar la seguridad marítima y el respeto a la libertad de navegación en Ormuz», lo que contrasta con la negativa común a enviar el apoyo militar exigido por Estados Unidos. También optaron por una diplomacia que involucrara a todas las partes como forma de resolver el conflicto.



