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sábado, agosto 15, 2026
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salud, ejercicio y protección solar

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EFE EFE

se acerca el verano; el calor ya llego. Es hora de consejos, muchos consejos, desde dermatología hasta neurología. Los hemos ordenado así:

Trazos de contexto

A finales de mayo se celebró en Madrid el III Congreso One Health, una plataforma que promueve la visión de la salud desde tres ángulos integrados en uno. En otras palabras: no tiene mucho sentido hablar de salud humana, salud animal y salud ambiental porque las tres forman parte de la misma línea.

Es una lógica rotunda en los tiempos que corren: si el cambio climático altera los ecosistemas, la biodiversidad se altera y, por tanto, los animales buscan nuevos lugares donde vivir. Por tanto: más riesgo de contacto con humanos, más riesgo de transmisión de virus, más riesgo de pandemias.

Pero, además, el cambio climático afecta directamente a nuestra salud. Ejemplo que sufre España: olas de calor.

En el Congreso One Health se recordó que el calor extremo aumenta la presión sobre el sistema de salud porque aumenta el número de hospitalizaciones; la presión sobre el sistema laboral aumenta porque aumentan las bajas; y aumenta la presión sobre la economía porque la productividad se ve afectada.

Asimismo, los grupos de población vulnerables por nivel de ingresos, edad o frágil estado de salud sufren con mayor intensidad el calor extremo.

El Ministerio de Salud, en las campañas contra las olas de calor, pone énfasis en personas mayores de 65 años, bebés y niños menores de 4 años, mujeres embarazadas, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y mentales, personas con enfermedades crónicas (diabetes). También en personas que viven solas, personas sin hogar, etc.

Consejos generales

El calor aumenta el flujo sanguíneo a la piel, por lo que la vasodilatación del cuerpo intercambia nuestro calor con el del medio ambiente; sale el exceso de calor. Es el sudor, cuyas gotas, al enfriarse, reducen la temperatura corporal.

Pero pueden darse situaciones secundarias derivadas del exceso de calor: calambres musculares, agotamiento e insolación.

Los calambres, mareos, dolor de cabeza, náuseas o sudoración excesiva suelen resolverse con reposo en un lugar fresco y con hidratación.

Pero el golpe de calor se caracteriza por un aumento de la temperatura corporal, dolor de cabeza intenso, fatiga o pérdida del conocimiento.

En términos generales es imprescindible:

  • Beba agua con frecuencia.
  • No abusar de bebidas con cafeína, alcohol o azúcar.
  • No realizar ejercicio físico en las horas medias del día.
  • Use ropa ligera que le permita respirar.
  • Consuma comidas ligeras para reponer las sales perdidas con el sudor.
  • No permanecer ni dejar a nadie dentro de un vehículo estacionado y cerrado, especialmente a menores de edad, personas mayores o personas con enfermedades crónicas.

Dermatología

Y si llega el calor, y como las piscinas están abiertas (si vives en una zona costera, o viajas a una, querrás ir a la playa), la exposición al sol es inevitable. Cuidadoso.

Proteja su cabeza y use protección solar. El riesgo de melanoma no es para correr en vano: la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) calcula que este año se diagnosticarán 8.074 nuevos casos en España, recuerda Cigna Healthcare en un correo electrónico.

Huye de bulos y falsedades: la idea de que la piel puede «acostumbrarse» al sol y desarrollar una protección natural tras la primera exposición es falsa. El bronceado, señala esta organización, no protege contra el sol. El “bronceado” de la piel es una respuesta de defensa del organismo frente a las agresiones, ya que intenta minimizar los daños causados ​​por la exposición solar.

El dermatólogo y profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de UIC Barcelona Ramon Grimalt destaca, a través de un comunicado, la importancia de desmentir el bulo del “callo solar”. Insiste en que “el bronceado no es sinónimo de salud, sino un mecanismo de protección que indica que el daño celular ya se ha producido”.

Infecciones y eccema

El uso de bañador, estar en piscinas públicas y la presencia de arena de playa en nuestra piel y en nuestros órganos pueden desencadenar infecciones genitourinarias como las siguientes:

Vulvovaginitis, con los siguientes síntomas: picazón, escozor y aumento de secreción. Suele ser causada por el hongo Candida (candidiasis) o por la bacteria Gardnerella (vaginosis bacteriana).

Eccema en zonas de pliegues.

Infecciones de orina por deshidratación y acumulación de gérmenes en los residuos urinarios que quedan en la vejiga.

Neurología

Dado que el cerebro necesita equilibrio térmico, el calor puede jugarle una mala pasada, con consecuencias para la atención, la memoria, el razonamiento o la velocidad de procesamiento de la información.

En nota de prensa, la farmacéutica Schwabe da a conocer declaraciones del geriatra y profesor de la Universidad Complutense Pedro Gil Gregorio, quien afirma: «Muchas veces asociamos el impacto del calor sólo con el cansancio físico, pero también hay una afectación neurológica. El cerebro es especialmente sensible a las variaciones térmicas porque consume una gran cantidad de energía y necesita mecanismos muy eficientes para disipar el calor».

Ojo con las personas mayores, también en este ámbito. Existe evidencia científica sobre la relación entre episodios de calor extremo y un aumento de hospitalizaciones relacionadas con la demencia y el Alzheimer, señala el laboratorio.

Además de una detección precoz, con las personas mayores es aconsejable mantener rutinas estables, evitar actividades al aire libre durante las horas de más calor y prestar atención a posibles signos de desorientación, fatiga o confusión asociados a las altas temperaturas.

Menopausia

Los sofocos son un problema para las mujeres con menopausia cuando llega el calor extremo. Empeoran porque van acompañados de sudoración, palpitaciones o enrojecimiento de la piel.

Recomendaciones:

  • Use ropa ligera y transpirable.
  • Mantener una hidratación adecuada
  • Evite las comidas picantes, el alcohol y las bebidas muy calientes.
  • Dormir en ambientes frescos y ventilados.
  • Practicar ejercicio físico moderado de forma regular
  • Priorizar el descanso
  • Cuidar la microbiota íntima Para hacer deporte…

Sanitas informa en una nota de prensa que seguir la rutina de ejercicio en épocas de calor es contraproducente. Tienes que adaptarte.

Mantener patrones de entrenamiento regulares puede resultar excesivamente oneroso cuando se realiza en condiciones de calor, especialmente en deportes de alta intensidad, sesiones largas o actividades al aire libre.

Llaves:

Reducir la intensidad desde el primer bloque de entrenamiento

Hidrátate antes de tener sed. En entrenamientos de más de 45-60 minutos o con mucha sudoración, el agua puede no ser suficiente y es recomendable considerar bebidas con electrolitos.

Evite entrenamientos muy exigentes durante la mitad del día. Y si sólo puedes entrenar con calor, lo más seguro es optar por la movilidad, la técnica, la fuerza controlada o el ejercicio de baja intensidad.

Elige bien el terreno y la exposición porque “no es lo mismo correr sobre asfalto a pleno sol que correr en un parque con sombra”, afirma Sanitas.

Revisar vestimenta y material. La ropa oscura, ajustada o poco transpirable dificulta la disipación del calor. Es preferible llevar ropa ligera, sombrero si hay exposición directa al sol y también protección solar para la piel. En salidas largas, llevar bebida es imprescindible.

Deténgase ante las señales de advertencia. Mareos, escalofríos, náuseas, dolor de cabeza intenso, calambres persistentes, confusión o pérdida de coordinación son motivos para suspender la actividad inmediatamente. En estos casos es necesario buscar sombra, refrescar el cuerpo, beber progresivamente y pedir ayuda si los síntomas no mejoran.

Uso y conservación de medicamentos.

La revista Consumidor recuerda, citando a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que existen fármacos que pueden agravar los síntomas derivados de las altas temperaturas.

Hijo:

Aquellos que favorecen la deshidratación, como los diuréticos para tratar la hipertensión o la insuficiencia cardíaca.

Aquellos que pueden afectar al funcionamiento de los riñones, como determinados antiinflamatorios, tratamientos para la hipertensión o determinados antibióticos y antivirales.

Medicamentos cuyo efecto puede verse alterado por la deshidratación. Cuando el cuerpo pierde demasiado líquido, algunos tratamientos pueden concentrarse más en la sangre y aumentar el riesgo de efectos secundarios. Es el caso de determinados fármacos para el corazón, la diabetes, la epilepsia o el colesterol, como el litio, la digoxina o algunas estatinas.

Medicamentos que dificultan que el cuerpo se enfríe adecuadamente. Entre ellos se incluyen algunos antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, tratamientos para el Parkinson o determinados broncodilatadores. También algunos medicamentos para la tensión.

Por ello, evita la automedicación y almacena adecuadamente los fármacos, no los dejes en el coche y evita la cocina o el baño por la humedad y los cambios de temperatura. Es mejor guardarlos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.

Y no interpretar la conveniencia de almacenar a “temperatura ambiente” si hay ola de calor. Es mejor no superar los 25 °C o 30 °C.

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