Tan pronto como se supo la noticia sobre el temblor sísmico en venezuelaComenzaron las llamadas de queridos amigos generacionales. No sólo lamentando la situación y buscando información, sino recordando un país con el que tuvimos tanto contacto e hicimos tantas amistades. Por eso podríamos llamarla: la Venezuela de nuestros grandes recuerdos.
Así sucedió, desde que en 1961 se puso fin inmediatamente a la tiranía de Trujillo y comenzaron a soplar los primeros aires de libertad, se iniciaron contactos políticos directos con Venezuela por diversos medios. En nuestro caso, a través del Partido Social Cristiano (Copei) y el Instituto de Formación Demócrata Cristiana (Ifedec), que funcionaba en Caracas, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer de Alemania, dirigida en ese momento por el recordado Arístides Calvani. Un instituto regional de formación política, por el que desfiló un nutrido y valioso grupo de dominicanos.
Por nuestra temprana vinculación con el movimiento estudiantil y político socialcristiano, y posteriormente con el Instituto de Formación Política. Jacques Maritain Aquí en nuestro país -que también operó con el apoyo directo e indirecto tanto del Ifedec de Venezuela como de la Fundación Konrad Adenauer de Alemania- interactuamos con muchos de los actores políticos, profesionales, artísticos, deportivos y educativos de Venezuela.
En ese sentido, al conversar con amigos que conocen nuestras viejas relaciones con ese país, y preocupados por lo que allí ocurre, comenzaron las rememoraciones. Recordamos cómo Venezuela se desarrolló en ese momento en democracia y libertad, y nosotros, cómo salimos de la dictadura más larga y dura de América.
Recordando, por ejemplo, a ilustres dominicanos que vivieron exiliados en Venezuela y regresaron al país, con quienes interactuamos a su llegada, entre ellos: Pontio Pou Saleta, Billo Frómeta, Luis F. Mejía, Luis A. Mejía, Virgilio Álvarez Saviñón y muchos más.
En cierto modo, Venezuela fue, en nuestra juventud, no sólo una escuela de educación democrática, sino un modelo que varios países querían poner en práctica. Además de esto, los venezolanos fueron, y hablo en términos personales, muy amables y solidarios con nosotros.
Pensando en aquellos tiempos, recordamos los innumerables viajes que hicimos a Venezuela basados en la Acuerdo de San José en busca de un acuerdo azúcar-petróleo. Durante el gobierno de Luis Herrera Campins, allá, y Antonio Guzmán, aquí, viajamos en compañía de Manuel Enrique Tavares Espaillat, Felipe Vicini, Eduardo Martínez Lima. Otros con funcionarios del Banco Central y de Industria y Comercio. En esos viajes, la entonces embajadora Stormy Reynoso y la incomparable compañía del maestro Carlos Piantini nos brindaron apoyo logístico.
Tampoco podemos olvidar un viaje a Venezuela invitado como su coordinador, al que asistieron el recién electo presidente Salvador Jorge Blanco y su esposa; Hatuey De Camps, Bernardo Vega y Ramón Alburquerque. Allí se realizaron reuniones a todos los niveles, incluida la comunidad dominicana. De esos viajes creo que hoy solo puedo hablar con Sonia Guzmán, Bernardo, Carlos, Stormy, Enmanuel Esquea y Leonte.
hoy recordamos Venezuela con amor, dolor y melancolía. Pedimos a Dios que les ayude a salir de esta situación que ha conmocionado al mundo y que todas las naciones ofrezcan su apoyo solidario a este maravilloso pueblo.



