Un informe publicado en Página Abierta, en el sitio web del Banco Centraladvierte que el aumento de los rendimientos de los bonos Tesoro de los Estados Unidos ya no puede explicarse principalmente por las expectativas sobre el Reserva Federal. Está surgiendo un fenómeno más estructural: el mercado exige una prima por plazo más alta para financiar al gobierno estadounidense a largo plazo.
Según el informe, esto se evidencia en el fuerte aumento de los tipos a largo plazo. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años pasó del 4,17% al 4,84% entre enero y el 9 de septiembre, mientras que el del bono a 30 años aumentó del 4,84% al 5,29%, su nivel más alto desde 2007.
La paradoja es que esto está sucediendo a pesar de que algunos indicadores económicos, incluida la inflación, se han moderado. Por lo tanto, el aumento de los tipos a largo plazo no puede interpretarse simplemente como una apuesta del mercado por una inflación más alta o una Reserva Federal más restrictiva.
Del informe se desprende claramente que el factor central pasa a ser el fiscal. La deuda estadounidense ya ha superado 40 mil millones de dólares y las elevadas necesidades de financiación obligan al Tesoro a colocar grandes cantidades de deuda. Si los déficits siguen siendo elevados, el mercado puede exigir mayores rendimientos para absorber esa creciente oferta.
El informe también destaca la aparición de una competencia cada vez mayor por el dinero de los inversores. La abundante emisión de deuda corporativa a largo plazo, incluida la vinculada a infraestructura, tecnología e inteligencia artificial, compite con los bonos del Tesoro por los mismos recursos de inversión.
Es también un fenómeno de alcance internacional. Las tasas de largo plazo también están aumentando en otras economías desarrolladas, impulsadas por preocupaciones fiscales, mayores necesidades de financiamiento e incertidumbre sobre la evolución de la inflación.
Sin embargo, las herramientas del Tesoro estadounidense tienen límites. El aumento de las recompras de bonos provocó inicialmente una caída de los rendimientos, pero ese efecto desapareció en menos de 24 horas.
Esto revela que las operaciones de liquidez no pueden contrarrestar indefinidamente las fuerzas estructurales de oferta y demanda que actúan en el mercado.
La importancia de este cambio para República Dominicana radica en que el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense funciona como un piso o referencia fundamental para determinar el costo del financiamiento externo dominicano.
Si ese piso sigue siendo alto, incluso si la Reserva Federal finalmente reduce su tasa de referencia, es posible que el costo del financiamiento a largo plazo no disminuya en la misma proporción.
Sin embargo, el informe destaca que República Dominicana llega a esta etapa con una posición externa relativamente sólida, lo que le permitiría capear el impacto mejor que otros países con menor holgura externa.


