Por María Lucía Jaimes
Las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas dejaron un mensaje político claro: Colombia está entrando en una nueva etapa de fragmentación y competencia abierta con las estructuras políticas tradicionales. Más que una victoria absoluta de una fuerza concreta, lo que los resultados muestran es un sistema político dividido en varios bloques con capacidad de influencia, donde ninguna fuerza logra prevalecer por completo. Este escenario anticipa un Congreso complejo y un proceso presidencial en el que las alianzas serán decisivas.
Un aumento de la fragmentación política
En primer lugar, el principal mensaje político de estas elecciones es la confirmación de un Congreso fragmentado. Según el preconteo de la Registraduría, el oficialista Pacto Histórico sería la fuerza más votada en el Senado con más de 4,4 millones de sufragios, seguido por el Centro Democrático del expresidente Uribe con cerca de 3 millones, y luego por partidos como el Liberal, el Conservador y el Partido Verde.
Sin embargo, ninguno de estos grupos alcanza una mayoría única en el Congreso. Esta distribución confirma que el sistema político colombiano continúa alejándose del esquema bipartidista que requiere alianzas con partidos tradicionales para lograr la gobernabilidad. Por lo tanto, el próximo gobierno tendrá que construir amplias coaliciones para gobernar y llevar a cabo sus reformas y evitar la parálisis que a menudo se experimentó durante este período de cuatro años.
En segundo lugar, respecto al Congreso anterior, el mapa político mantiene la misma estructura en términos generales. Las fuerzas progresistas mantienen un peso importante, sobre todo con el Pacto Histórico como uno de los grupos más votados, aumentando 5 escaños por el momento, lo que demuestra que el proyecto político que llevó al poder a Gustavo Petro conserva una importante base electoral y reafirma la favorabilidad del presidente.
A su vez, la derecha representada por el Centro Democrático logra mantenerse como una de las principales fuerzas del sistema, particularmente en regiones como Antioquia, donde obtuvo mayoría de votos. Mientras tanto, los partidos tradicionales (Liberales, Conservadores y La U) siguen teniendo suficiente presencia para convertirse en actores fundamentales dentro de la gobernanza del Congreso.
Grandes expectativas despierta la posición que mantiene el Partido Alianza Verde, que obtendrá 10 u 11 escaños, ya que no tiene una tendencia ideológica clara y tiene candidatos que responden a estructuras políticas consolidadas en las regiones o que se han inclinado en función de temas específicos. Por tanto, las elecciones han consolidado un sistema político de tres bloques: izquierda, derecha y centro ampliado que responde principalmente a estructuras políticas regionales.
De cara a las elecciones presidenciales
Las consultas interpartidistas reflejan, por otra parte, el panorama general de cara a las elecciones presidenciales. En la consulta de derecha ganó la senadora Paloma Valencia; en el ‘centro’ ganó la ex intendenta Claudia López; y en la consulta ‘izquierdista’, resultó ganador Roy Barreras. Sin embargo, tanto López como Barrera no lograron sus objetivos, por lo que deberán definir sus posiciones de cara a la primera vuelta.
Las consultas también muestran el peso de los medios y las campañas de opinión. Un claro ejemplo fue el fenómeno en torno al candidato de derecha Juan Daniel Oviedo, quien logró posicionarse como una figura competitiva dentro del escenario político, con una votación que sorprendió y que demostró la capacidad de movilizar candidaturas que dependen fuertemente de las redes sociales y discursos de renovación política. Este tipo de resultados revelan que el electorado urbano y de opinión sigue jugando un papel decisivo en la reconfiguración del liderazgo, algo que ya había sucedido cuando era candidato a la Alcaldía de Bogotá. Su participación en las elecciones de mayo dependerá de los acuerdos que alcance con Paloma Valencia, líder del Centro Democrático a quien ya se ofreció a acompañar como vicepresidenta.
Abstención superior al 50%
Otro dato relevante de la jornada electoral fue la baja participación. Las elecciones registraron altos niveles de abstención, superiores al 50%, lo que vuelve a poner sobre la mesa uno de los problemas estructurales de la democracia colombiana: la distancia entre los ciudadanos y la importancia del voto. Principalmente el Senado, que incluso en zonas remotas se considera una elección lejana. Este fenómeno no sólo debilita la legitimidad de las instituciones, sino que también refuerza el peso de las máquinas políticas territoriales que logran movilizar votantes en contextos de baja participación a cambio de transacciones económicas.
Desde una perspectiva estratégica, estos resultados anticipan un Congreso en el que el equilibrio de poder dependerá de las coaliciones. Esto implica que el próximo presidente necesitará negociar con partidos tradicionales y sectores independientes para construir mayorías legislativas. En ese sentido, el Congreso que surja de estas elecciones se perfila como un espacio de negociación permanente, donde los acuerdos políticos serán clave para la aprobación de reformas estructurales o la paralización de cualquier sector.
Finalmente, el balance de estas elecciones muestra que Colombia continúa atravesando un proceso de transición política tendiente a una polarización extrema. Las posiciones centrales fueron castigadas. La llegada de nuevas fuerzas en los últimos años no ha eliminado a los partidos tradicionales, pero ha generado un sistema más competitivo y volátil. Además, Colombia sigue siendo un país políticamente segmentado por región, donde las dinámicas territoriales (liderazgo local, estructuras políticas y agendas regionales) pueden pesar tanto o más que los debates ideológicos.
En resumen, las elecciones legislativas y consultas interpartidistas de 2026 no arrojaron un ganador absoluto, sino más bien un escenario político abierto que debe cerrar filas para la primera vuelta. Sin embargo, las dos consultas han marcado una tendencia.
María Lucia Jaimes es analista política y profesora de la Universidad Externado de Colombia. Miembro de la Red de Politólogos.



