Hasta ahora, el presidente estadounidense no ha conseguido nada con su incursión armada contra Irán, salvo hacer gala del poder militar y económico reconocido, digno de la primera superpotencia del mundo, con el que tampoco ha podido quebrar la fuerza iraní, a pesar de haber decapitado literalmente a los dirigentes del régimen de los ayatolás chiítas cuando comenzó la guerra hace cuatro meses.
Y si Washington finalmente no logra negociar que Teherán se comprometa a no desarrollar armas nucleares, aceptando eliminar in situ el uranio enriquecido, el revés diplomático y político para la Casa Blanca será peor, tanto internamente, por el desafío electoral de noviembre, como externamente por el cuestionado liderazgo internacional de EE.UU.
La negociación bilateral Washington-Teherán prevista para el domingo en Suiza, con la mediación de Qatar y Pakistán, fue cancelada en el último momento debido a los ataques aéreos de Israel sobre el Líbano, que dejaron 24 muertos, justificados por Netanyahu como respuesta a supuestas violaciones del alto el fuego por parte del grupo. Hezbolárespaldado por Irán.
El gobierno suizo anunció el aplazamiento de la primera ronda del proceso de paz, después de que Teherán suspendiera los viajes oficiales debido a la continuación de la campaña israelí en el Líbano, tema principal del Memorando de Entendimiento de Islamabad, bajo el título “Fin de las Hostilidades”, que establece el cese permanente de las acciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y la prohibición de amenazas o uso de la fuerza. Sin embargo, el Estado de Israel no se siente obligado a respetar esta cláusula, alegando razones de seguridad.
El memorando consta de 14 puntos discutibles en 60 días, donde destacan las concesiones a Irán a cambio de que acepte destruir el uranio almacenado bajo supervisión internacional y desistir del uso de armas nucleares.
Los puntos incluyen, entre otros, el fin del bloqueo naval estadounidense contra los puertos iraníes, la seguridad de la Estrecho de Ormuz controlado por Teherán, un fondo de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán, la eliminación total de las sanciones estadounidenses según un calendario acordado, Washington concederá exenciones para la venta de crudo iraní a precios de mercado, la liberación total de los activos iraníes bloqueados que ascienden ahora a 24 mil millones de dólares y la creación de un organismo bilateral para verificar el cumplimiento del memorando.
La guerra desatada por Trump es impopular dentro y fuera de Estados Unidos. Se estima que en esta guerra de 15 semanas que aparentemente llegará a su fin en Suiza se han invertido entre 40.000 millones y 132.000 millones de dólares, según distintas metodologías de cálculo de analistas militares y económicos.
Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el precio militar gira en torno a 40 mil millones de dolaresun título que cubre los gastos directos de municiones, daños a bases y equipos destruidos. El Pentágono informó que 13 militares estadounidenses murieron en el conflicto junto con 7.500 civiles.
Él Nueva York El Times y las cadenas de televisión estiman que el impacto directo total financiado por los contribuyentes estadounidenses asciende a 132 mil millones de dólares.
Entonces, ¿vale la pena esa inversión para contener a Irán?



