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sábado, agosto 15, 2026
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Puerto Plata en modo plan estratégico territorial

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La construcción de la carretera Ámbar constituye la mayor inversión pública realizada en la historia de Puerto Plata. Paradójicamente, esta obra de enorme impacto avanza sin que la provincia cuente con un plan estratégico de desarrollo. Una herramienta rectora para su desarrollo que permita convertir esta gran conectividad viaria en una plataforma para la competitividad, la cohesión social y la sostenibilidad ambiental. Todavía hay tiempo para hacer las cosas correctamente.

En la planificación estratégica territorial existe un principio ampliamente validado: las grandes infraestructuras deben integrarse en una visión colectiva de largo alcance. Cuando ocurre lo contrario, aumentan los riesgos de expansión urbana desordenada, especulación de tierras, pérdida de oportunidades de inversión y conflictos entre actores públicos y privados.

También es un error metodológico recurrir a procesos de «planificación enlatada». Consultores que preparan un documento en oficinas con una ecuación predeterminada y luego convocan a las llamadas fuerzas vivas para legitimarlo. Este modelo produce informes técnicamente aceptables, pero socialmente débiles, con poca apropiación ciudadana y mínima capacidad de ejecución.

El auténtica planificación estratégica Funciona exactamente al revés. Los especialistas aportan metodologías, pero son los ciudadanos, las instituciones y las autoridades organizadas quienes construyen el diagnóstico participativo, la visión compartida, priorizan proyectos y asumen compromisos duraderos. Ahí radica la diferencia entre un documento decorativo y una hoja de ruta con legitimidad social.

De Gramsci, Testa, Putnam, Borja, Clos y Rojoentre otros referentes internacionales, existe un amplio consenso en que el capital social, la gobernanza y la participación desde el diagnóstico hasta la ejecución constituyen la verdadera piedra angular de la planificación sostenible.

Varios senadores, funcionarios y especialistas dominicanos entienden esta realidad. Otros, sin embargo, siguen subestimando la necesidad de construir primero la arquitectura institucional y la estructura de gobernanza que sostendrán el proceso. Sin esa base, cualquier plan termina reducido a un elegante libro de estantería, incapaz de orientar inversiones, articular actores o trascender cambios de gobierno.

Las experiencias de Peravia, Santiago, Espaillat y el proceso en marcha en San Juan demuestran que otro camino es posible. Miles de ciudadanos firmaron compromisos, cientos de instituciones participan en comisiones técnicas de acuerdo con la Estrategia Nacional de Desarrollo (Ley 1-12) y una visión común permite concertar prioridades y proyectos.

Las cumbres iberoamericanas, a través del Centro Iberoamericano de Desarrollo Urbano Estratégico (Cideu), consolidaron seis protocolos imprescindibles para la formulación de planes estratégicos territoriales. Puerto Plata necesita asumir esta metodología participativa. La carretera del Ámbar merece mucho más que ser valorada como un gran proyecto vial; impone un gran proyecto provincial colectivo.

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