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sábado, agosto 15, 2026
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Píndaro ya está cedulado… ¿Y tú qué esperas?

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“Es algo grave y complejo”, comentó el presidente del JCE– ¡No estamos haciendo empanadas!”… “¿Escuchaste eso, Píndaro? –Herminio cuestionó a su alter ego… Hace unos diez días logré obtener mi DNI y, aunque no lo creas, estoy impactado con todo el proceso que ha iniciado esta institución en 190 centros¡en un país donde todo parece dar trabajo!”… Aún emocionado, Herminio invita a Píndaro a sentarse y escuchar su experiencia.

“Por motivos de recuperación de salud de mi esposa”, comenta, “hemos estado pasando más tiempo en Estados Unidos que en el país y nos había resultado complicado hacer coincidir nuestras fechas de nacimiento con estancias aquí… Esto, sumado a que el único segmento de tiempo para completar este interesante proceso es la madrugada y no es prudente exponer a mi esposa a caer presa de uno de esos virus que hay por ahí, casi nos hizo desistir de adquirir nuestras nuevas cédulas de identidad… Pero, siempre hay un ángel que está ahí para ti!… Sólo una simple reflexión y revisión de opciones disponibles, nos pusimos en contacto con nuestro primo Dulce de Rodríguez –con amplia experiencia en el manejo burocrático gubernamental y profundo conocimiento de nuestra situación-, quien inmediatamente accedió a echarnos una mano”… “¡Qué suerte tienes!” -exclamó Píndaro-… «¡Así es!» fue la respuesta de Herminio, quien no perdió tiempo y le dijo: “No habían pasado 30 minutos, cuando recibimos tu llamada que nos prometía acompañarte a las 9 de la mañana siguiente para dirigirnos a las nuevas instalaciones de la JCE en la Avenida John F. Kennedy, casi frente a donde estaba Teleantillas y que ahora alberga una extensión de la división Pasaportes… A las 9 en punto, estábamos ingresando a un lobby con la lógica cobertura de seguridad de identificación que es más que necesaria en una institución de este nivel… En ese momento, tanto mi esposa como yo Ignorábamos que nuestra prima se había puesto en contacto previamente con una querida amiga -Griselda Peña-, quien muy claramente nos guió en el camino a seguir para lograr nuestro objetivo… Al cruzar el umbral de acceso a la sala de servicios técnicos, recibimos una imagen impactante y favorable como pocas veces hemos visto… Jóvenes y adultos cuyo trabajo se limitaba a concentrarse en cada dominicano, o dominicana, que tenían delante, y con una sonrisa -pese a la hora de la mañana de un día festivo-, te llevaban por un laberinto de preguntas absolutamente necesarias para que se emitiera el registro actualizado de cada cédula… Cada asiento estuvo ocupado durante los 35 minutos que conllevó todo nuestro proceso -¡nadie barajaba ni ataba el chivo!-… Junta Central Electoral «Se ha logrado lo que muchas otras instituciones aún no han podido poner en práctica: profesionalismo y excelente desempeño de sus funciones en todo el personal que se ha sometido al proceso de identificación».

“Entiendo que este trabajo se intensificó a partir de este mes de enero pasado”, exclama Píndaro, a lo que Herminio asiente, y exclama: “¡Me pidieron hasta la partida de nacimiento y una copia de mi título!… Lo hacen, con razón, para homologar todas nuestras acciones, como actores de la sociedad civil que se están certificando… Sin quererlo, este proceso nos está recordando que somos parte de un experimento llamado ‘democracia’, cuyo motor esencial es el ejercicio del voto para elegir a nuestras autoridades.»

“¿Y cómo le va a la JCE para seguir cumpliendo con esta importante labor entre la población?” -Pregunta Píndar-… “El fortalecimiento – responde Herminio – de todo lo que se está logrando se basa en una palabra que, por cierto, muchas veces se ignora en los países del tercer mundo: ¡Transparencia!… Y, en eso, todos estamos en la obligación moral de ‘quitarles la comida’ al equipo humano que cada día dedica tiempo extra para que, en el futuro inmediato, estemos al frente de muchos ciudadanos de otros países cuyas identidades no están tan ampliamente protegidas como Nosotros, los dominicanos… ¿Sabes, Píndaro, -se pregunta ahora Herminio-, que en un pequeño espacio de tu DNI físico, puedes encontrar una diminuta figura de tu físico?… Muchos nunca pensarían que este mecanismo de seguridad convierte a nuestro instrumento en lo que podríamos llamar ‘nuestra arma de regulación personal’ para todo lo que se nos ocurra procesar en el futuro inmediato.

Apenas Herminio termina su testimonio, Píndaro estalla de orgullo y exclama: “¡Estoy certificado!”. – Y, pensando en ustedes, nuestros lectores, pregunten: ¿Y ustedes, qué esperan?”

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