Nueva York, 12 de septiembre (EFE).– El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, descartó este sábado que la empresa creadora de ChatGPT debute en Bolsa en el corto plazo y aseguró que 2026 «sería un momento desaconsejable para salir a bolsa», dada la prioridad de resolver los retos de seguridad de los modelos avanzados de inteligencia artificial (IA).
«No nos estamos apresurando a una IPO (oferta pública inicial). De hecho, creo que teniendo en cuenta todo lo que está pasando con la seguridad, este sería un momento desaconsejable para salir al mercado de valores», dijo Altman durante una entrevista con la revista Fortune, en la que descartó tajantemente un debut durante 2026.
El ejecutivo destacó que la matriz tecnológica seguirá operando como una firma no cotizada para evitar presiones financieras externas: «Tenemos muchas cosas que hacer respecto a lo que se requerirá en materia de seguridad y alineación», explicó, al tiempo que destacó que la firma está dispuesta a tomar decisiones contrarias al beneficio financiero inmediato de sus inversores para salvaguardar el control humano sobre la tecnología.
Este verano, cientos de agentes de OpenAI se coordinaron de forma autónoma para acceder y violar los sistemas de Hugging Face, una situación que Altman describió en la entrevista de hoy como «leer una historia de ciencia ficción».
El responsable de OpenAI calificó este evento como la mayor llamada de atención y el principal punto de inflexión en el gobierno interno de la compañía, que obligó a rediseñar de inmediato los protocolos de detección, reporte y contingencia ante fallas de alineación imprevistas.
«Estoy muy orgulloso de cómo se formó la compañía y estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho desde entonces. Pero sí, fue como ‘vale, ahora estamos en una liga diferente'», señaló Altman.
Las declaraciones de Altman coinciden con un frente común de cautela en Silicon Valley. Este mismo sábado, el líder de OpenAI apoyó públicamente el llamamiento de su principal competidor, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, para moderar la velocidad del desarrollo de la IA y permitir que testers independientes auditen los sistemas con un acceso comparable al de su propio personal técnico.
Horas antes, Amodei había publicado un extenso manifiesto pidiendo desacelerar el ritmo de escalamiento del modelo, advirtiendo que la automejora recursiva sin salvaguardias podría permitir que enjambres autónomos tomen el control de redes críticas en un plazo de 6 a 12 meses.
En declaraciones a Fortune, Altman reconoció que la firma ha ido pausando procesos de formación a medida que alcanzaba mayores niveles de capacidad técnica, y calificó de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista un 10% de probabilidad de que se produzca una catástrofe existencial derivada de la falta de control sobre los sistemas superinteligentes.
«No creo que debamos entrenar modelos en los que no podamos presentar un argumento de seguridad sólido que explique por qué podremos garantizar su controlabilidad y alineación», concluyó el gerente.
Esta semana, un investigador de Anthropic anunció su renuncia por temor a que la empresa y sus competidores no estuvieran desarrollando modelos de IA de manera responsable.
El investigador Jacob Coxon, que también trabajó para OpenAI, competidor de Anthropic, afirmó que estas empresas estaban más centradas en superarse entre sí que en la seguridad de sus productos.
«Quienes desarrollan la IA creen sinceramente que podría acabar con todos nosotros antes del final de la década. Esto no es un truco publicitario. De hecho, muchos ejecutivos e investigadores de alto nivel a menudo califican sus declaraciones a la prensa como sensatas, pero he escuchado a esas mismas personas expresar miedo», escribió Coxon en su cuenta X el martes pasado. EFE


