La muerte de dos mujeres en menos de 48 horas, en hechos ocurridos a principios de noviembre, pone una vez más en evidencia la persistencia de la violencia contra las mujeres en República Dominicana y las dificultades que enfrenta el sistema de prevención para evitar que los conflictos de pareja terminen en asesinato.
Pamela Alcántara y Albenis de Jesúscon los nombres de las dos víctimas cuyos casos marcaron el inicio del penúltimo mes de 2026. Ambos fueron asesinados a tiros en circunstancias diferentes, pero con un elemento común: los presuntos responsables eran hombres con los que habían mantenido relaciones sentimentales.
Los hechos ocurrieron en diferentes comunidades y dejaron a las familias sumergidas en el dolor, así como interrogantes sobre las circunstancias que antecedieron a los crímenes y las medidas que se pudieron haber adoptado para prevenirlos.
Mujeres víctimas de violencia: dos asesinatos y dos detenciones en menos de 48 horas
El primero ocurrió durante la madrugada del domingo en el municipio de Las Yayas de Viajama, donde Albenis de Jesús fue asesinada a balazos en varias ocasiones, presuntamente por su pareja, Rafael Pereyra, quien luego se quitó la vida, según información preliminar difundida sobre el caso.
Horas más tarde se reportó otro incidente violento en el sector Alto de Amacey, municipio de Sabaneta, provincia de Santiago Rodríguez. Allí ella era una asesina.por Pamela Alcántara, presuntamente por su expareja, Ariel Báez Rodríguez, conocido como Jochy.
Según información publicada, el hombre se dio a la fuga tras el crimen y era buscado por las autoridades. Pamela había terminado la relación sentimental y tenía tres hijos en común con el presunto agresor.
Dos historias diferentes que terminaron trágicamente y que vuelven a plantear una pregunta fundamental: ¿qué está pasando antes de que ocurran estos asesinatos y qué tan efectiva es la respuesta de las instituciones encargadas de proteger a las mujeres?
Detenidos dos hombres por presuntas agresiones en Barahona
Si bien se conocían estos asesinatos, la Policía Nacional informó sobre la detención de otros dos hombres durante intervenciones realizadas por agentes de la Dirección Regional Sur.
Detenido por violencia
El primero fue identificado como César Augusto Pimentel, quien fue sorprendido por policías en la zona comercial de Barahona mientras presuntamente agredía físicamente a su expareja sentimental.
La intervención permitió detener el ataque y detenerlo en el lugar.
En otro incidente, ocurrido en el sector del Ensanche, en el municipio de Enriquillo, fue detenido Luis Pérez, de 28 años, acusado de agredir físicamente a su pareja sentimental.
Según el informe policial, la mujer presenta hematomas en la espalda y el hombro izquierdo.
Ambas detenciones se produjeron durante labores de prevención y patrullaje. Los detenidos serían puestos a disposición del Ministerio Público para los trámites legales correspondientes.
A diferencia de los dos casos de feminicidio, este último corresponde a presuntas agresiones físicas que no terminaron con la muerte de las víctimas y cuyos procesos deben ser conocidos por las autoridades judiciales.
Un problema que supera los números
Los casos de Pamela y Albenis se dan en un año en el que las estadísticas oficiales ya reflejaban un aumento de feminicidios.
El 3 de septiembre de 2026, la Fiscal General de la República, Yeni Berenice Reynoso, informó que 62 mujeres habían sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va del año.
La cifra superó los 59 casos registrados durante todo el 2025, lo que demostró que la violencia feminicida seguía representando un desafío para las autoridades dominicanas.
El tercer trimestre de 2026 cerró con 22 muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, según el balance publicado por Diario Libre al informar sobre los dos nuevos casos de noviembre.
El silencio ante la tragedia
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es la ausencia de denuncias previas en una proporción importante de los casos.
La funcionaria también señaló que aproximadamente el 89% de las mujeres asesinadas no habían denunciado previamente el abuso, según los datos presentados durante su intervención.
Este indicador plantea interrogantes sobre los obstáculos que enfrentan las víctimas al buscar ayuda, incluido el miedo a represalias, la dependencia económica, las amenazas, la presión familiar y la falta de confianza en que recibirán protección.
Los niños y las familias que quedaron atrás
Las consecuencias de un feminicidio no terminan con la muerte de la víctima ni con la detención o muerte del presunto agresor.
En el caso de Pamela Alcántara, tres niños quedan sin su madre, según información difundida sobre el crimen.
La violencia feminicida deja consecuencias que afectan a niños, padres, hermanos y otros familiares que deben afrontar las consecuencias emocionales, económicas y sociales de una pérdida repentina.
Cuando el presunto agresor también se suicida, como ocurrió en el caso de Albenis de Jesús, la investigación judicial y la reconstrucción de los hechos adquieren características particulares, mientras los familiares de la víctima siguen necesitando respuestas y apoyo.


