El Pabellón Infantil de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 (FILSD) concentra algunas de las ofertas más económicas de todo el evento, con libros desde RD$50, sin embargo, se encuentra entre los menos visitados, tanto por niños como por adultos según vendedores consultados durante un recorrido por el recinto.
Los comerciantes se quejaron de las bajas ventas que han experimentado en esta edición y atribuyeron la situación, principalmente, a la ubicación de la carpa, situada en una calle distinta a la principal donde se ubican otros pabellones de la feria y donde se concentra la mayor actividad.
Aseguraron que la mala ubicación y la falta de señalización les juega en contra al reducir la visibilidad del pabellón y el flujo de visitantes.
«La semana ha sido lenta, creemos que se debe al cambio de ubicación del pabellón, porque el otro año estábamos en el centro de la feria, y ahora mucha gente no sabe que estamos aquí. Mucha gente no sabe que estamos aquí», explicó Vidannia Espinosa de Editorial Susaeta.
Varios comerciantes calificaron esta edición como una de las peores de los últimos años para sus negocios y señalaron que las dificultades para acceder a la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte también inciden en la baja asistencia.
Explicaron que la mayoría de los accesos a las instalaciones permanecen cerrados, lo que obliga a los visitantes a recorrer largas distancias para acceder a las instalaciones.
“Antes tenían muchas puertas abiertas, pero por ejemplo una persona que sale del trabajo no puede entrar por esa puerta (de la calle Cesar Nicolás Penson), sino que tiene que dar una vuelta larga, y para eso mejor se va a su casa”, dijo Lidia Somarriva de Editorial Sin Límites.
A esto se suma la distancia de los espacios de estacionamiento disponibles, que, según indicaron, se pueden encontrar hasta a tres cuadras de la plaza, lo que representa una dificultad adicional para quienes vienen con niños o transportan libros y otras compras.
También surgieron cuestionamientos sobre la modalidad del Bono Libro, porque consideran que los libros disponibles no son lo suficientemente atractivos para el público joven, quien constituye uno de los primeros destinatarios de la iniciativa.
En ese sentido, expresaron su preferencia por el mecanismo utilizado en ediciones pasadas, cuando el Ministerio de Cultura compraba libros en las librerías participantes y luego los distribuía gratuitamente entre los visitantes.
Asimismo, expresaron preocupación por la baja asistencia escolar. Afirmaron que las escuelas públicas se abstuvieron de asistir.
Como parte de los aspectos positivos, los vendedores destacaron una mejora significativa en la seguridad dentro del recinto ferial.


