La Vega.- Los restos de Monseñor Gabriel Antonio Camilo Gonzálezobispo emérito de la Diócesis de La Vega, fallecido este viernes a los 88 años, será enterrado este domingo, en la Cripta de la Catedral de la Inmaculada Concepción de La Vegainformó la Diócesis de esta provincia. Previamente, a las 3:00 de la tarde, se hará presente una masa corporal.
Más temprano, a las 9:00 de la mañana de este sábado, se realizará una exposición del féretro de Monseñor Camilo en el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, Santo Cerro, y a las 10:00 de la mañana una Eucaristía en el mismo lugar.
Al mediodía, el féretro estará en la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega, donde habrá una eucaristía a las 5:00 de la tarde. A partir de las 20.00 horas los restos serán expuestos en el tanatorio Corazón de Jesús de La Vega.
Monseñor Antonio Camilo es recordado por una vida pastoral dedicada a los valores cristianos, la juventud y la ferviente defensa de Loma Miranda y el medio ambiente.
Su muerte se produjo a las 8:00 horas de este viernes, en la clínica Corominas de esta ciudad, donde permanecía internado desde hacía varios días por diversos problemas de salud. Aún se desconocen los detalles de los servicios funerarios.
La Arquidiócesis de Santiago y el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, confirmaron el fallecimiento del sacerdote y expresaron su más sentido pésame.
«Era una persona sencilla y humilde, un gran estudioso de la historia dominicana, cuando se jubiló vivió en una casa en Santo Cerro. Hasta sus últimos días se mantuvo activo», dijo monseñor Morel Diplán, quien destacó que el legado de Camilo González en La Vega fue fundamental y lo señaló como un responsable clave para que Loma Miranda permanezca hoy protegida. Dijo que fue uno de los que inicialmente apoyó el proyecto turístico de Punta Cana.
Natural de Ojo de Agua, Salcedo, provincia Hermanas Mirabal, monseñor Camilo fue vicario general en Santo Domingo y estrecho colaborador del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. Durante años ejerció el sacerdocio en el sector Cristo Rey y en el antiguo penal «La 40». En 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de La Vega, un hito histórico desde que se hizo público el anuncio.



