
la mujer Él no nació para sostener el mundo con las costillas abiertas.. No se convirtió en una lámpara consumida, en pan con olor a renuncia, en una casa donde todos entran y nadie oye la escoba al amanecer. Durante siglos enseñaron llama amor al sabor metálico del desgastela virtud, a la obediencia, la decencia, al silencio de los moretones, al destino, al limpio perfume de la jaula. lo pusieron Flores en la herida para que no se escuche la sangre gritando.. La llamaban santa cuando se referían a una sierva con aureola, madre abnegada cuando se referían a un cuerpo disponible; buena mujer cuando se referían a animal domesticado. Pero ella guarda una antigua tormenta bajo su lengua. Ha aprendido a partir el pan sin romperse el alma. Ha criado hijos, plantado países, curado fiebres con manos de albahaca y verm, abierto escuelas donde el aire sabe a tiza y a futuro, enterrado muertos, escrito con agua la memoria de la casa y sin embargo le deben la risa completa, el sueño sin sobresalto, la tarde sin permiso, el derecho feroz a sentarse en el centro de sí misma y escuchar su pulso como quien oye el mar.



