Cuando los disparos que acabaron con la vida de Rafael Leónidas Trujillo resonó en la avenida George Washington la noche del 30 de mayo de 1961La historia dominicana cambió para siempre. Sin embargo, mientras los nombres de los verdugos quedaron grabados en la memoria colectiva, otros protagonistas vivieron una historia menos contada: la dy las mujeres que pagaron con persecución, prisión y tortura su vínculo con los hombres que participaron en la conspiración.
El poeta y el historiador. Juan Colón explicó al diario HOY que, tras la ejecución, la respuesta del régimen liderado por Ramfis Trujillo No se limitó a perseguir a quienes participaron directamente en la trama. La represión también afectó a esposas, madres, hijos, hermanos y personas cercanas a los conspiradores.
Entre ellos esta Chaná Díaz, esposa de Juan Tomás Díaz, Considerado uno de los principales organizadores de la conspiración que culminó con la muerte del dictador. Según Colón, Chana se convirtió en una de las viudas y testigos más importantes de aquellos hechos.
El poeta e historiador Juan Colón
La mujer no escapó a la maquinaria represiva. Fue perseguida y sometida a torturas después de la ejecución.
Otra de las voces que dejó testimonio de aquellos días fue Olga Despradelesposa de Pedro Livio Cedeñouno de los participantes directos en la emboscada contra Trujillo. En sus historias explicó los motivos que llevaron a su marido a involucrarse en la conspiración.
Según recordó, Pedro Livio le dijo que actuaba para que sus hijos pudieran vivir libremente en República Dominicana.
Pero la libertad que buscaban tuvo un alto costo. Olga también narró las torturas, persecuciones y consecuencias que enfrentaron las familias de los verdugos tras la muerte del dictador.
La represión también afectó a la familia De la maza, uno de los más comprometidos en la lucha contra la tiranía. Aída Michel, esposa de Antonio de la Maza e Hilda Tactuk, esposa de Ernesto de la Maza, Se encuentran entre las mujeres cuyas experiencias han sido documentadas.
Antonio de la Maza fue uno de los principales ejecutores de la trama y falleció el 4 de junio de 1961 a manos de agentes del régimen. Tras su asesinato, la familia quedó entre las más castigadas por la persecución desatada por Ramfis Trujillo.
Hilda Tactuk incluso recordó una frase atribuida a Antonio de la Maza que reflejaba la determinación de quienes conspiraron contra la dictadura: “Había que acabar con esa piedra como fuera”.
Pero la historia de las mujeres vinculadas a la resistencia va más allá de las esposas de los verdugos.
Tomasina Cabral, Conocida como Sina Cabral e integrante del Movimiento 14 de Junio, figura entre las figuras femeninas más castigadas por la dictadura. Colón señala que fue encarcelada y torturada, y que existen numerosos documentos que registran su participación en la lucha contra el régimen.
Según los registros históricos citados por el historiador, Sina Cabral fue una de las primeras mujeres trasladadas a La 40, uno de los centros de detención y tortura más temidos de la época.
También destaca Dulce Tejada, miembro de la Movimiento 14 de Junio. Según Colón, en su casa se fabricaban las bombas utilizadas por la resistencia clandestina.
Sus actividades políticas también la convirtieron en blanco de persecución por parte del régimen, que acabó encarcelándola.



