En septiembre de 2025, el presidente Xi Jinping, secretario general del Partido Comunista Chino – PCC –, presentó al mundo su Iniciativa para la Gobernanza Global –IGG-, como piedra angular para promover un sistema internacional más justo, equilibrado y democrático basado en principios multilaterales y el respeto al derecho internacional. Un intento de construir una gobernanza global que tenga a las personas como epicentro. El GIG ha recibido el apoyo de más de 150 naciones y organizaciones regionales.
A Xi Jinping y el PCC El esfuerzo por la buena gobernanza comienza en casa a través de la acción del liderazgo en todos los niveles, priorizando acciones que beneficien, incluso en los puntos más remotos, el bienestar de la población. Las autoridades del partido se han centrado en su dirección, en todas partes, revisando su autopercepción de los méritos administrativos y evitando poses contemplativas, disfrazando su gestión en detrimento de los resultados reales, utilizando recursos no en apariencias sino en logros reales «que se sostienen en la práctica, ante los ojos del pueblo y en el tiempo».
Habiendo logrado mostrar a la población logros excepcionales en menos de 50 años en los niveles de desarrollo económico y eliminación de la pobreza con el consecuente beneficio social, el partido defiende y protege su imagen desde el nivel más bajo de dirección. Se está asumiendo un modelo de gestión económico-social sustentado en mayor calidad y eficiencia.
El máximo dirigente chino ha condenado públicamente a aquellos dirigentes que buscan un espectáculo político que engorde su ego en lugar de buscar satisfacer las necesidades de los habitantes bajo su liderazgo.
Sin duda, luego de contundentes acciones encaminadas a limpiar la imagen de la dirigencia sancionando a los corruptos, dura campaña que he expuesto en esta columna, es evidente que el Partido, a punto de celebrar 105 años de su fundación y 77 años de liderar el República Popular Chinaprioriza ahora, según Xi, una mejora constante del “autogobierno del Partido como garantía suprema del desarrollo económico y social”. Se trata de conducir al partido hacia una nueva fase en la que los órganos del partido y la población midan objetivamente a los líderes comunistas por sus méritos efectivos y su contribución individual al fortalecimiento de su propia democracia mediante el ejercicio del «poder del pueblo». Esencia de cualquier democracia independientemente de su “forma”.



