Antes de convertirse en una leyenda del fútbol mundial, Lionel Messi Fue un niño argentino, que dio sus primeros pasos en un pequeño campo de barrio, bajo la mirada de salvador apariciosu primer entrenador de fútbol, quien contó cómo fueron sus inicios en este deporte.
En una emotiva entrevista, Don salvador aparicio Recordó la forma poco convencional en la que Messi se incorporó a su equipo local.
El pequeño Lionel asistía a los juegos para acompañar a su familia, ya que allí jugaban sus hermanos. A falta de un jugador para completar el equipo, llegó la oportunidad para el joven Lionel.
«Era pequeño, ni siquiera sabía cuántos años tenía. Lo vi pateando la pelota y me faltaba un jugador del equipo. Le hice señas para que viniera pero no vino. Entonces le pedí a su mamá si me lo podía prestar», dijo con nostalgia Don Aparicio.
Aparicio no dudó en pedir permiso a la madre del astro y tras insistir logró que el chico argentino participara con el equipo.
«La madre no quiso, dijo: ‘Él no sabe nada, nunca jugó’.
Aparicio vio de inmediato el talento inhumano
La repercusión de Messi sobre el césped fue inmediata, aunque sus primeros segundos requirieron adaptación. Aparicio dijo que el primer balón le pasó por la derecha y el pequeño Lionel ni siquiera se movió. Sin embargo, la magia pronto apareció en la siguiente obra:
«Cae por el lado izquierdo, prácticamente le golpea las piernas. Luego lo ajusta y va en diagonal hacia el centro del campo… Regateaba a todos los que tenía en su camino. Y yo le gritaba: ‘¡Patea, patea!’… No lo recuperé de ahí».
El técnico confesó que el talento del argentino era de otro planeta, marcando entre seis y siete goles por partido. «Fue algo sobrenatural», dijo con una sonrisa llena de orgullo.
Cuando se le preguntó qué sentía al verlo jugar en clubes de élite como el Barcelona y la selección argentina, Aparicio no pudo contener el sentimiento:
«Me pongo como ahora, empiezo a llorar…Me emociono. El otro día cuando lo vi hacer ese gol, que dicen que fue como el de Maradona… creo que es mejor. Cada partido que juega, los miro. Cuando lo veo haciendo esas jugadas, lloro. Porque recuerdo cuando era pequeña.»
Hacia el final de la entrevista, con inquebrantable humildad, Salvador Aparicio dejó claro su lugar en la vida de Lionel Messi: «No digo que lo descubrí yo. Soy el primero que lo puso en una cancha. Para mí es un motivo de orgullo».
Don Salvador Aparicio falleció en 2008, pero su legado en la carrera de Lionel Messi quedará marcado para siempre.



