La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento unicameral) de Cubaaprobó este jueves un paquete de reformas que buscan liberalizar y descentralizar el economía de la isla, que sufre su peor crisis en décadas por motivos internos y externos.
El primer ministro, manuel marreroExplicó al final del encuentro que se creará un grupo de trabajo para gestionar el impacto de las reformas en el sistema jurídico del país.
Al presentar el propuestas Ante los diputados, Marrero se refirió a «medidas de impacto estratégico» que «no son rígidas» y no se conciben como una renuncia a la construcción del socialismo, sino que son «una condición indispensable para su preservación».
El paquete incluye el Prohibido de «nuevos actores» en el sector turístico bajo «nuevas modalidades», la promoción de la inversión extranjera directa (especialmente para los cubanos no residentes), incluidas medidas para ampliar el papel del sector privado.
También prevé la creación de procedimientos para la quiebra, liquidación y reestructuración de empresas, así como la posibilidad de convertir empresas estatales en sociedades mercantiles con acciones o participaciones.
En este sentido, el Jefe de Gobierno Explicó que el Estado definiría su participación accionaria en cada sector de la economía y mantendría una posición mayoritaria en aquellos considerados estratégicos para el desarrollo nacional.
Las reformas También incluyen cambios que conducirían a impulsar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, además de descentralizar la toma de decisiones y brindar mayor «autonomía» a empresas estatales y municipios.
También prevé autorizar una mayor participación del capital privado en la actividad financiera, incluida la posible creación de un banco privado bajo la supervisión del Banco Central y sujeto a las mismas regulaciones del sistema bancario estatal.
Aprobación urgente
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canelanunció las medidas el pasado viernes sin dar muchos detalles; Estos fueron tramitados con inusitada urgencia en la isla, con una primera aprobación por un pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC, el único legal) celebrado este miércoles.
«La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios. Y cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del PCC de Cuba y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis; sino cambiar lo que hay que cambiar para salir de ella», afirmó ante el Comité Central.
Díaz-Canel, quien también dirige el PCC, reconoció que «no son ideas nuevas» que se propusieron hace años pero no se implementaron, lo que fue un «error». «Cuba no necesita más demoras, necesita soluciones. No se trata de crear más oficinas ni de multiplicar reuniones, sino de lograr resultados concretos», subrayó.
Estos cambios económicos pueden servir a dos objetivos al mismo tiempo: afrontar la grave crisis estructural que sufre la isla, que ha registrado una contracción sostenida en los últimos seis años.
Las reformas también buscan calmar las presiones de Washington, que exige profundos cambios políticos y económicos en La Habana y, según fuentes cubanas, ha amenazado incluso con una intervención militar para lograrlo.
Desde enero, Washington ha impedido casi por completo la entrada de petróleo y derivados a Cuba y ha provocado una desbandada de las empresas internacionales que operaban en la isla (hoteles, navieras, aerolíneas y bancos) por miedo a sufrir la última ronda de sanciones secundarias.
Asimismo, la situación interna es crítica: la producción agrícola e industrial se ha desplomado, la generación de energía se desploma, los precios se multiplican, las distorsiones macroeconómicas están arraigadas, el peso se deprecia rápidamente y el sistema bancario y el Estado cubano están descapitalizados.
El deterioro de la calidad de vida, progresivo en los últimos años y acelerado desde enero, tras el bloqueo petrolero y las sanciones adicionales de máxima presión aplicadas por el Gobierno de Estados Unidos, está fomentando insólitas protestas en la isla -pequeñas y pacíficas, pero cada vez más frecuentes-, donde se tocan ollas y sartenes y se quema la basura acumulada en las calles.



