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sábado, septiembre 12, 2026
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Juventud en Voz Alta: cinco voces unidas por obtener récord mundial

Deberías Leer

Olga Verges

Una voz termina una página y otra comienza la siguiente. El libro pasa de una mano a otra, mientras el reloj corre en la Pastoral Juvenil donde cinco estudiantes se turnan para mantener viva una lectura que no se puede detener. La meta es ambiciosa: que República Dominicana vuelva a alcanzar el récord mundial de lectura que obtuvo en 2011.

Ayer por la mañana, cuando el reloj marcaba 256 horas, 31 minutos y 23 segundos de lectura continua, la meta todavía parecía lejana. Sin embargo, en el stand instalado para el desafío la dinámica se mantuvo intacta: mientras uno de los jóvenes lee, otro permanece atento para tomar el relevo.

“Esto se acaba cuando los jóvenes dicen: dejamos de leer” explicó Mirla Lara de Bonnelly, jefa de Cooperación Internacional del Ministerio de la Juventud y responsable de cumplimiento de pruebas en Guinness World Records.

La iniciativa, denominada “Juventud en voz alta”, Inició el 31 de agosto y tiene como meta interna extenderse hasta el 20 de septiembre. Las protagonistas son Abril del Rosario, de La Romana; Ismael Durán, de San Cristóbal; Maikol Arias, de Monseñor Nouel, y Mayury Vélez, de María Trinidad Sánchez, todos de 18 años.

Los estudiantes fueron seleccionados a través de una alianza entre los Ministerios de Juventud y Educación, luego de una convocatoria nacional en la que se tuvo en cuenta su mérito académico y su condición de jóvenes destacados dentro de sus respectivos distritos escolares.

El relevo no puede parar

Durante el recorrido por el espacio donde se desarrolla el desafío se observó una dinámica cuidadosamente organizada. Siempre hay dos jóvenes en la cabina: uno lee y el otro espera su turno.

El relevo responde a un protocolo establecido de acuerdo con los lineamientos del Guinness World Records. La competición, sin embargo, no deja de lado el descanso ni el bienestar de los participantes.

Los jóvenes tienen periodos para dormir y reponer fuerzas antes de regresar a la cabaña. Mientras ellos descansan, otros siguen leyendo para que el contador de horas no se detenga.

Sarah, Albert y Lisangely apoyando a los participantes.

“Juventud en voz alta” También ha convertido la Pastoral Juvenil en un punto de encuentro para estudiantes, profesores y familias, que acuden para apoyar a los participantes.

Según Bonnelly, diariamente acuden grupos de entre 60 y 100 estudiantes, que acompañan la jornada y participan en actividades educativas y de integración.

El lugar adquiere así la atmósfera de un aula abierta: hay libros, conversaciones, ejercicios y jóvenes que vienen no sólo a observar, sino también a involucrarse con la lectura.

Un récord dominicano

Los libros que pasan por las manos de los participantes tampoco fueron elegidos al azar.

El Ministerio de la Juventud coordinó con el Ministerio de Educación la selección del repertorio y decidió darle un espacio especial a la literatura dominicana, donde el 65% de las obras leídas corresponden a autores nacionales, mientras que en la selección de los títulos también participaron los propios participantes.

Algunas de las obras ya eran conocidas por los jóvenes. Otros representan nuevas lecturas y oportunidades para descubrir autores y personajes de la literatura dominicana.

De esta manera, mientras intentan recuperar un registro internacional, los estudiantes también exploran las páginas de la producción literaria del país.

Los espectadores también leyeron

El día trasciende la cabina donde se establece el récord. Durante visita de estudiantes del Liceo Francisco del Rosario Sánchez. Sara de los Santos, 14 años; Lisangely Almonte, de 15 años, y Albert Pujols, de 14, compartieron su valoración de la iniciativa. Los adolescentes coincidieron en que el desafío es interesante y motivador, especialmente porque les permite fortalecer sus habilidades comunicativas a través de la lectura y conversaciones sobre las obras.

Entre los libros mencionados estaba La mañosa, obra que, según explicaron, les ha permitido comprender situaciones y aspectos de la realidad que antes desconocían.

Los estudiantes también resaltaron que la lectura puede abrir oportunidades en la vida, ampliar conocimientos y fortalecer la capacidad de expresarse.

En el espacio destinado al desafío, la lectura se convierte también en una actividad colectiva. Los visitantes reciben orientación sobre las obras, participan en ejercicios y hasta colorean personajes de autores dominicanos.

Así, mientras cinco jóvenes sostienen el testigo durante horas, decenas de estudiantes llegan para acompañarlos y descubren que detrás de un intento de batir un récord también hay un compromiso por recuperar el hábito de la lectura.6

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