El balance de víctimas de la tormenta de lluvia e inundaciones que azota Afganistán desde el pasado 26 de marzo aumentó este miércoles hasta 148 muertos y 216 heridos, según las autoridades de gestión de catástrofes del Gobierno talibán.
«Desde el 26 de marzo, lluvias, inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y derrumbes de viviendas «Han dejado 148 mártires, 216 heridos y ocho personas desaparecidas en todo el país», detalló el portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (ANDMA), Mohammad Yousuf Hamad.
En las últimas 24 horas, la persistencia de lluvias torrenciales y desbordes provocaron 15 nuevas muertes e hirió al menos a otras 18 personas.
Con esta actualización, la crisis alcanza nuevas dimensiones con 6.159 viviendas afectadas y más de 7.500 familias afectadas en provincias que van desde Kabul y Parwan hasta Kandahar y Badghis, en un arco que abarca prácticamente todo el territorio afgano de norte a sur.
En provincias como Ghor o BadghisLas autoridades también han informado de la destrucción de 16 mezquitas, la muerte de 215 cabezas de ganado y daños en varias madrasas y centros educativos.
El impacto económico ha empeorado después de que ya se hayan destruido 356 kilómetros de carreteras y de la pérdida de 16.700 jeribs (unas 3.340 hectáreas) de tierras agrícolas.
Los equipos de emergencia han comenzado a distribuir ayuda humanitaria inicial, incluidos alimentos y suministros básicos, al tiempo que insta a la población a permanecer alerta.
«Durante las lluvias, manténgase alejado de los ríos y de las zonas propensas a inundaciones y preste atención a las advertencias oficiales», advirtió el portavoz.
Afganistán, con una infraestructura debilitada por décadas de conflicto y viviendas de adobe altamente inestables, continúa enfrentando una vulnerabilidad extrema a los fenómenos climáticos, que continúa agravada por su aislamiento internacional y un fuerte recorte de la ayuda humanitaria.



