La inflación aumentó un 5,47% en julio, frente al 5,67% en Junio, pese a esta moderación, por cuarto mes consecutivo la inflación supera el objetivo del 4,0% ± 1,0%. El petróleo ha estado detrás del incremento, su precio se ha disparado debido a la inestabilidad geopolítica, el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán y el consiguiente cierre del Estrecho de Ormuz.
La inflación subyacente, que resta los grupos más volátiles, como los combustibles y los alimentos, aumentó un 4,96% respecto al año anterior, se mantuvo igual que en junio y fue diez décimas superior en mayo.
Las cifras se conocieron cuando por décima vez consecutiva el Banco Central dejó su tasa de interés de política monetaria en 5,25% anual.
Aunque la inflación general supera el rango objetivo, las previsiones apuntan a que a finales de año estará por debajo del límite superior, a pesar del petróleo, que sigue amenazando con superar la barrera de los 100 dólares por barril, lo que encarecerá la gasolina, el diésel y el gas licuado de petróleo que consumimos.
El barril de crudo West Texas Intermediate subió a 92 dólares el martes de la semana pasada, marcando un máximo en las últimas cinco semanas, con un incremento acumulado del 30% respecto a los 70,89 dólares del 28 de febrero y del 26% respecto a los 73,16 dólares que cotizaba hace doce meses.
Como he escrito en otras ocasiones, hoy la economía dominicana consume 210 mil barriles diarios de petróleo y derivados. Si asumimos un precio promedio de 80 dólares para todo el año, la factura petrolera aumenta a 16,7 millones de dólares diarios y a 6.101 millones de dólares en doce meses, el 4,8% del PIB, cuando en 2025 ascendió a 4.617 millones de dólares, el 3,6% del PIB. Es decir, este año, pagando más de veinte dólares por el barril de crudo, frente a los 60,53 dólares que pagaremos en promedio en 2025, la factura petrolera aumenta un 1,2% del PIB, hasta los 1.484 millones de dólares, por importar y consumir el mismo volumen de petróleo y derivados, 76 millones de barriles. Aquí es donde entra el impacto positivo de la apreciación del peso frente al dólar en la economía dominicana, promedio ponderado 7.60% y 8.12% para mayoristas y grandes empresas importadoras al 31 de agosto de 2026. Primero, por el menor precio, en pesos, de las importaciones de petróleo en dólares, cada vez más caro, tiene menos impacto en la inflación, y no hablo de cualquier cosa, este año la factura podría representar el 20.5% del total de bienes importados, en 2025 representó el 15,5%,
Es decir, la apreciación del peso impidió que el impacto del aumento del petróleo sobre la inflación fuera mayor; el primero ha sido un contrapeso al segundo. En segundo lugar, ha ayudado a que la población no pierda poder adquisitivo y ha preservado la demanda interna, es decir, el consumo de los hogares y la inversión empresarial, y con ella el crecimiento de la economía previsto entre el 4,0% y el 4,5% para este año. En tercer lugar, redujo la probabilidad de que el Banco Central aumentara la tasa de interés de política monetaria, ya que la apreciación del peso equivale a un aumento de los intereses. Finalmente, ha sido una de las razones por las que la inversión extranjera directa ha ido aumentando durante el año, alcanzando los US$ 3.276,5 millones al cierre del primer semestre de 2026, aumentando US$ 233,4 millones (7,7%) respecto al mismo periodo del año anterior. Y en gran medida, por la confianza en el peso, del total, dos tercios fueron nuevos aportes de capital de inversionistas. Para ponerlo en contexto, el monto de inversión extranjera en los primeros seis meses de 2026 superó en 3,6 veces el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de 2025, ascendiendo a 1.748,3 millones de dólares, el 1,4% del PIB.
En julio, la inflación se moderó respecto a junio, reducida en veinte décimas, en gran medida debido a la apreciación del peso, que ha sido un contrapeso al aumento del petróleo.
Si bien la inflación continúa por encima de la meta, por décima vez consecutiva el Banco Central dejó igual el precio del dinero.


