El Frente Amplio advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales que tendrá la eventual derogación del Decreto 693-24considerando que una apertura abrupta del mercado podría poner en riesgo la producción nacional de arrozmiles de empleos y seguridad alimentaria en República Dominicana.
María Teresa Cabrera señaló que el arroz No puede ser tratado como una mercancía cualquiera, por su importancia en la alimentación de la población y el peso que tiene dentro de la estructura productiva nacional. Destacó que en torno a la actividad arrocera se articula una extensa cadena que incluye a productores, trabajadores agrícolas, fábricas, transportistas, proveedores de insumos y maquinaria, servicios financieros, almacenamiento y comercialización.
«No estamos hablando simplemente de una discusión arancelaria. Estamos hablando de defender una estructura productiva que genere empleo, dinamice las economías rurales y garantice al país una capacidad fundamental para producir sus propios alimentos”, afirmó Cabrera.
El líder del Frente Amplio sostuvo que, según cifras oficiales citadas por el sector, la actividad arrocera involucra a más de 30.000 productores y genera alrededor de 80.000 empleos directos y más de 50.000 indirectos. Añadió que El arroz también representa entre el 13% y el 15% del PIB agrícolapor lo que una reducción significativa de la producción nacional tendría efectos que trascenderían al propio sector agrícola.
“Reemplazar la producción dominicana por importaciones no sólo significa comprar arroz fuera del país, también significa transferir al exterior una parte del valor agregado, los ingresos y los empleos que se generan en nuestro país”, afirmó.
Frente Amplio afirma que el arroz no puede ser tratado como una mercancía cualquiera y advierte
Cabrera también cuestionó el supuesto automático de que la eliminación o reducción de aranceles producirá una disminución equivalente en el precio pagado por el consumidor, explicando que el precio final del arroz también está condicionado por los precios internacionales, fletes, seguros, tipo de cambio, costos portuarios, márgenes de procesamiento, distribución y comercialización.
Como referencia, señaló que Costa Rica redujo los aranceles aplicados al arroz en 2022, con el propósito de contener los precios, experiencia que, a juicio del Frente Amplio, muestra la necesidad de evaluar si realmente una reducción arancelaria se transmite proporcionalmente al consumidor antes de debilitar la producción nacional.
El presidente del Frente Amplio también llamó la atención sobre las condiciones en las que los productores dominicanos compiten contra los estadounidenses. Indicó que Estados Unidos mantiene diferentes mecanismos públicos de apoyo a su producción de arroz, incluidos programas de apoyo a los precios, préstamos para la comercialización y mecanismos de cobertura contra riesgos agrícolas.
Para el Frente Amplio, el aspecto central de la discusión es la seguridad y soberanía alimentaria, advirtiendo que la creciente dependencia de las importaciones expone al país a factores externos como conflictos internacionales, fenómenos climáticos, interrupciones logísticas, restricciones a las exportaciones, aumento de los fletes y fluctuaciones cambiarias.
«Una nación que tiene la capacidad de producir alimentos esenciales para su población no debería renunciar felizmente a esa capacidad. La seguridad alimentaria es también una cuestión de soberanía nacional», afirmó el portavoz.
El Frente Amplio expresó su oposición a la derogación del Decreto 693-24 y afirmó que la defensa de la producción nacional debe ir acompañada de una política integral para incrementar la productividad y competitividad del sector arrocero, al tiempo que se promueve una política de modernización y mecanización, investigación y desarrollo de nuevas variedades, reducción de costos, aumento de rendimientos, uso eficiente del agua, financiamiento, infraestructura, almacenamiento y fortalecimiento tecnológico de toda la cadena productiva.
«Defender el Decreto 693-24 no significa defender el atraso. Necesitamos proteger la producción nacional mientras modernizamos rápidamente el sector para producir un arroz cada vez más competitivo, con menores costos y mejores rendimientos», concluyó Cabrera.


