préstamos baratos para la cosecha, mejorar las fincas o adquirir equipos, regularizar los beneficios de las importaciones de agroquímicos, retomar las exportaciones a Haití, están entre los planteamientos de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz) para evitar el colapso de la producción local por el ingreso de cereal libre de aranceles desde Estados Unidos.
Los directivos de Fenarroz advirtieron que las importaciones, si bien en principio pueden llevar a consumir arroz a menor coste, cuando desaparezca la producción local el cereal se encarecerá, como ocurre en países como Costa Rica o Haití.
Señalaron que esto significaría desplazar a más de 30 mil productores con cuatro o cinco importadores y perder 300 mil empleos.
En el país se siembran dos veces al año 1.300.000 campos, que producen entre 13 a 14 millones de quintales y el consumo es de entre un millón a un millón 250 mil mensuales. Hay 130 fábricas, pero 40 de ellas producen el 80% del cereal.
El tema fue abordado por Marcos Rodríguez, presidente, Juan Pablo Pérez, secretario general, Wasar Sigollén, secretario de Organización e Iván Tió, asesor, durante su participación en el Almuerzo del Grupo de Comunicación Corripio.
Rodríguez afirmó que la derogación del decreto 693-24 presiona la producción nacional y enfrenta una vez más la amenaza que representa el acuerdo comercial DR-CAFTA, al que desde 2004 se le dio un plazo para adaptarse y poder competir.
Destacó que el sector arrocero ha tenido grandes logros, pero los productores en Estados Unidos están mejor preparados y tienen varios subsidios que los protegen y que el año pasado involucraron 13.800 millones de dólares, unos 540 dólares por hectárea.
Precisó que el arroz es el producto de mayor aporte al PIB agrícola y cada año mueve 45.000 y 50.000 millones de pesos, pero se ha visto afectado por aumentos de costos por la pandemia, conflictos bélicos y ahora con este promedio. “Hay una intención de que el sector se debilite para entrar a un escenario de arroz importado que al principio puede ser más barato, pero cuando la producción nacional no pueda hacer aportes entonces habrá arroz dolarizado y pasará como en los países vecinos que perdieron producción y luego el arroz se encarece”, advirtió Rodríguez.
Tió destacó que a diferencia de las instalaciones que tienen los gringos, los productores dominicanos enfrentan altos costos en combustibles, fertilizantes y energía, lo que imposibilita competir.
Dijo también que el promedio de tenencia de tierra en el país es de 50 a 60 faenas y en Estados Unidos hay de 75 mil a 100 mil, una economía de gran escala que no pueden afrontar. Al respecto, Sigollén dijo que más del 90 por ciento de los productores plantan menos de 70 u 80 tareas. y en lugares como Dajabón hay productores con sólo 15 faenas que viven el día a día de tener una parcela sembrada y si no la tienen “no estás sujeto a crédito”.
Medidas
Respecto a las medidas propuestas, Rodríguez dijo que se podría permitir la importación de 23.000 toneladas, que se podrían importar, lo cual fue bien administrado y no afecta el inventario de cereales.
Si bien Tió propuso que el apoyo financiero llegue directamente a los productores, ya que de los 3.000 millones de pesos que se asignaron a través de Bandex, muy pocos fueron utilizados por falta de estructura. Además, pidió más flexibilidad en los requisitos y plazos de préstamo más largos.
Tió deploró que estén clasificados en la categoría de crédito comercial, por lo que tienen tasas más altas.
Rodríguez agregó que el financiamiento se ha vuelto más difícil porque antes había créditos asociativos y la fábrica servía de supervisión, lo cual se ha perdido y el Banco Agrícola exige garantías y deslinde de tierras.
Sigollén indicó que también existen intermediarios entre las pequeñas empresas que prestan a tasas altas, lo que les perjudica mucho. Rodríguez afirmó que se debe revisar toda la estructura de costos de la producción local ya que se ha incrementado la mano de obra, los fertilizantes de 18 dólares a 40 y los fletes marítimos.
Respecto a permitir nuevamente las exportaciones a Haití, Sigollén recordó que la prohibición se hizo por un supuesto peligro de desabastecimiento local y que han propuesto que se levante ese veto, lo que sería una buena salida para que los productores fronterizos comercialicen en mercados cercanos.
Hay una intención de que el sector se debilite para entrar a un escenario de arroz importado, que al principio puede ser más barato pero cuando la producción nacional no pueda hacer aportes, entonces habrá arroz dolarizado y pasará como en los países vecinos que perdieron producción y luego el arroz se encarece.
Rodríguez crea una mesa técnica para ver las debilidades del sector y buscar alternativas que lo fortalezcan. En cuanto a los mecanismos de asociatividad, Tió solicitó que se retomen las cooperativas arroceras, que representan un equilibrio entre la producción y las empresas y son la parte fundamental para productores y consumidores.
Incertidumbre
Aunque los productores dijeron confiar en los esfuerzos que puedan hacer las autoridades, Pérez indicó que ahora mismo se encuentran en un limbo porque no tienen información concreta, justo cuando se acerca el inicio de una nueva siembra en noviembre y diciembre.
“Sembrar con esta incertidumbre del momento es algo bastante incómodo y nos tiene trabajando el doble”, afirmó Pérez.
Calidad y costo
Los directivos del arroz defendieron la calidad del arroz dominicano, que dijeron tiene mejor sabor que el de Estados Unidos y está muy arraigado en el consumo local. Pérez explicó que en Estados Unidos más del 45% del arroz es híbrido, pero no tiene calidad culinaria.
Rodríguez afirmó que es hora de que en los envases se identifique el porcentaje de criollo e importado y de dónde proviene.
Los productores hemos avanzado en la preparación del terreno y ventajas en la parte fitosanitaria, hay que ver cuál es el costo país que nos hace vulnerables en términos de competitividad.
Respecto al costo de producir una libra de arroz, Rodríguez lo estima entre 24 y 26 pesos en fábrica, y el resto es para comercialización.
Tió precisó que los precios máximos de producción en fábrica son 31 pesos, establecidos por la Comisión Nacional del Arroz, y que el mayorista debe ganar el 3% y el distribuidor el 4%, lo que viene después es parte del comercio.
cadena de valor
De la producción de arroz se derivan varios subproductos esenciales para la avicultura, la ganadería y la agricultura, como la cáscara, que representa entre el 20 y el 22%, el salvado, el 12%, y la ramita y medio grano, entre el 5 y el 8%, explicó Tió, tras advertir que desviar 1.300.000 tareas a otros cultivos sería catastrófico para la economía nacional, además de saturar la producción que reemplaza al arroz, apuntó Rodríguez.
“Hay que defender la producción nacional por encima de todas las cosas, no hay nada más seguro que lo que uno produce en su país”, dijo el presidente de Fenarroz al dialogar ayer miércoles en un almuerzo con los medios del Grupo de Comunicaciones Corripio.
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Millones de tareas



