Madrid, 28 abr (EFE).- José Manuel Monsalve, más conocido como monjepasó formalmente a la historia del baloncesto español el 28 de octubre de 2024, cuando ingresó al Salón de la Famaa, un reconocimiento merecido por su legendaria trayectoria, primero como jugador y luego como entrenador, además de ser un gurú de la enseñanza y la táctica.
A los 81 años, Moncho Monsalve, natural de Medina del Campo (Valladolid), falleció este martes tras encarnar a uno de los carreras más prolíficas en el deporte de la canasta que incluía también su salto a Latinoamérica.
«Es un regalo que me da la vida, que me da el baloncesto, mi vida. Me siento bien conmigo mismo sólo de pensar que he podido ayudar a los entrenadores, sobre todo a los entrenadores jóvenes», proclamó el día en que se convirtió en el quinto entrenador en entrar en el Olimpo del baloncesto español.
Aquel día, el técnico vallisoletano recogió el diploma de la cuarta promoción de leyendas en silla de ruedas y con el aspecto deteriorado como consecuencia de las secuelas que le provocó el fallo cardiorrespiratorio que sufrió el 21 de septiembre de 2012, con 67 años, cuando dirigía un partido del juvenil del UCAM Murcia en un torneo amistoso en la localidad madrileña de Getafe.
Monsalve sobrevivió, pero fue el final de una carrera de treinta años como entrenador en más de veinte equipos, como Barcelona, Caja de Ronda, Clesa Ferrol, el Grupo IFA español, CAI Zaragoza, Júver Murcia, Oximesa Granada, Fórum Valladolid y Cantabria Lobos, y también selecciones nacionales, como Brasil, República Dominicana y Marruecos.
Como jugador acumuló un palmarés envidiable, ganando tres Copas de Europa con el Real Madrid -la primera del club blanco-, tres Ligas y tres Copas de España en las cuatro temporadas en las que jugó (1963 a 1967) junto a figuras como Wayne Brabender y Clifford Luyk.
Considerado uno de los primeros hombres altos del baloncesto español, Monsalve aspiraba a ser deportista, pero en 1963 el exentrenador Antonio Díaz Miguel y el entrenador Javier Añúa le convencieron para cambiar de deporte tras verlo correr durante una carrera de Sanfermines ya que destacaba por su altura.
Con sus gafas características, jugó en el Atlético San Sebastián y en el Real Madrid, jugó en el Kas Vitoria, luego en el Kas Bilbao, donde fue subcampeón de Copa y anotó 58 puntos en un partido.
También fue internacional con la selección española en 61 ocasiones, con la que participó en el Mundial de Chile (1966) y tres Eurocopas (1963, 1965 y 1967).
En 1971, una lesión en la rodilla le obligó a retirarse e inmediatamente pasó al banquillo. «Siempre quise ser entrenador», confesó el vallisoletano, que no se consideraba un entrenador de pijo, «salvo pequeñas excepciones», pero que, según él, dejó como legado «la metodología de enseñanza y la técnica del entrenamiento».
Fue el cuarto español en formarse en el extranjero, primero en Suiza y, posteriormente, en países como Italia, Francia, Marruecos y República Dominicana.
Su último gran hito fue dirigir a la selección brasileña, entre 2008 y 2010, con la que ganó el oro en el campeonato americano de 2009 con un equipo dirigido por Leandro Barbosa y Tiago Splitter.
Tras su dolencia cardíaca, se alejó de la primera línea del baloncesto. En 2016 recibió un homenaje en Murcia, región donde vivió sus últimos años junto a su mujer, Yolanda.
«Le prometí a mi esposa que no los volveré a pisar y cumplo con mi palabra. Seguiré viendo baloncesto, pero ahora mi lugar será en casa, en la televisión o en las gradas. Pero seguiré amando este deporte, como lo he hecho toda mi vida», dijo Monsalve en aquel evento. EFE



