Milton FriedmanPadre del neoliberalismo de la Escuela de Chicago, desarrolló la idea de que la inflación es un tributo invisible, del que nadie es responsable, pero que acaban pagando todos los ciudadanos, especialmente las capas menos favorecidas de la sociedad.
Lo cual es cierto, por eso nuestro Banco Central monitorea continuamente la evolución del Índice de Precios al Consumo, concluyendo que el incremento observado en nuestro país se debe al lado de la oferta, debido a los aumentos del precio del petróleo en el mercado internacional, que se ha visto desbordado por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
En septiembre, el Índice acumuló un aumento del 5,12% respecto a un año atrás, el 85,05% se explicó por aumentos de precios en los grupos Transporte, Alimentos y Bebidas No Alcohólicas y Educación.
El Banco Central anticipa una desaceleración gradual del Índice de Precios al Consumidor que comenzará a percibirse con mayor claridad antes de finalizar 2026, lo que responde a su postura cautelosa pese al afianzamiento de las presiones inflacionarias, en septiembre elevó la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, de 5,25% a 5,50% anual.
De esta manera, contribuyó a evitar la reacción lógica de los trabajadores, de exigir aumentos de sus salarios monetarios para mantener su poder adquisitivo, y de los empresarios, para no reducir sus ganancias, de trasladar los mayores costos a los precios finales de los bienes y servicios que producen. Es decir, cada uno intenta traspasar la caída del ingreso real al otro: los trabajadores a los empresarios y los empresarios a los consumidores.
El cambio en el ritmo de los precios del petróleo en el mercado internacional Comenzó el 28 de febrero.cuando Estados Unidos inició la guerra con Irán, por ejemplo, el crudo West Texas Intermediate, referencia en nuestro país, su precio se disparó a 96,39 dólares el viernes pasado, hace un año se vendía a 60,98 dólares, aumentando un 58,1% y un 42,5% respecto al precio de finales de febrero de este año.
Los aumentos de precios El gobierno lo combatió con una mezcla de transferir un porcentaje al consumidor y subsidiar el resto, que no fue nada, por lo que estimó un monto total de subsidio hasta hace dos semanas de RD$36,000 millones, en el que el diésel óptimo tuvo una alta participación, se puede comprobar haciendo la siguiente comparación.
En la semana del 10 al 16 de octubre el galón se vendió a RD$318.10, a US$5.17, con un aumento del 36,1%respecto a hace un año, en esa fecha valía RD$242.10, equivalente a US$3.80. Este aumento (36,1%) fue inferior al del petróleo West Texas Intermediate (58,1%) en el mismo período, inferior también al ocurrido entre el 28 de febrero y el viernes pasado (42,5%).
Mi opinión es que para subsidiar el consumo óptimo de diésel, el gobierno tomó en cuenta los siguientes hechos:
PrimeroPor su uso es el más sensible para la actividad económica, se utiliza en el transporte de carga y pasajeros, su aumento de precio incrementa los gastos asociados al transporte de alimentos y otros productos, lo que a su vez aumenta su valor, la inflación y el costo de vida de las familias.
Segundoal renunciar a recaudar una parte del impuesto correspondiente, evitó nuevos aumentos en el Índice de Precios al Consumidor, y que los aumentos se extendieran a los salarios, lo que obligaría a las autoridades monetarias a volver a subir su tipo de referencia como lo establece el manual de los bancos centrales.
y tercerocuando el precio del petróleo y derivados aumenta y no se traslada al consumidor, lo que equivale a decir a los salarios, en principio es malo para los trabajadores, pierden poder adquisitivo, aunque también tiene su lado positivo, si los aumentos de precios no se trasladan en su totalidad a los salarios, se evita la llamada inflación de segunda vuelta, que se produce cuando las empresas aumentan los precios una segunda vez para compensar la mayor carga de sus costes laborales.


