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lunes, octubre 19, 2026
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Comedia peligrosa

Deberías Leer

El edad de la inocencia quedó atrás. Desconocer o fingir ignorancia cuando se trata de tejemanejes políticos es una pose ridícula que convence a pocos.

El Cambio llegó triunfante -2020- con una procesión similar al Paseo de la Dolorosa cada Viernes Santo. El grupo lamentó el robo cometido por las hordas moradas. Para convencer y ganar, la estrategia exitosa requirió vilipendiar a cualquiera que intuyera el objetivo del proyecto o rechazara la manipulación y el discurso sobre la virtud feminizada propagado hasta la saciedad.

El plan incluía el ataque de deidades inexpugnables y vociferantes con licencia para difamar. Además, exhibió la esencia de un PRM preocupado por el comportamiento de cada uno de sus miembros. Vigilante para detectar conductas delictivas y financiaciones espurias apropiadas para la obtención de votos. Seis años después, sobran motivos para evaluar y restar en lugar de sumar, aunque la narrativa es un soporte extraordinario e imprescindible y el altar conserva devociones que la evidencia arriesga.

El partido oficial guarda silencio cuando acecha la adversidad. Se aleja, ignora, finge reflexión. Prefiere el trabajo de socavamiento para seguir al mando, el resto se convierte en un incidente sin importancia.

Los narcotraficantes políticos del régimen se beneficiaron de la paciencia oficial hasta que se dictaron las sentencias. hecho en EE.UU.– declaraciones forzadas. Es la dirección del partido la que decide la disposición del pueblo necesaria para mantener el poder, cueste lo que cueste y cueste mucho.

La verdadera politik prevaleció desde el primer día, pero con suficientes subterfugios como excusas y silencio.

Cuando se conoció el enfrentamiento en Comendador del diputado -miembro del PRM-, exgobernador de la provincia Elías Piña, con algunos agentes del PN, algunos creyeron que su partido se pronunciaría. Otros, a regañadientes, reconocieron que en cada municipio los representantes del oficialismo tienen su coto para demostrar poder y alimentar el clientelismo. Realidades incómodas para la élite que inventó el escándalo.

Antes de verificar los hechos y confirmar quién agredió a quién, el cuestionable apuro transformó la Cámara de Diputados en una trinchera donde se produjo un gran revuelo sin investigación previa.

Apoyaron a la representante que tuvo el descaro de mentirle a sus pares, a su comunidad, al partido, al país. La presteza de la Sala, preocupada por un agravio inexistente, no ha sido proporcional a la reacción que ameritaría el exterminio de “presuntos delincuentes” el cual por orden presidencial es ejecutado por la PN.

Fieles al populismo que mantiene escaños, comenzaron a disparar sin puntería de los agentes de la PN. La grada aplaudió hasta que la prueba puso en riesgo el momento.

El relato de lo ocurrido, la inmediatez de reaccionar apelando al discurso que convoca, convirtió el suceso en una peligrosa farsa. Mentira tras mentira, proclama tras proclama y las autoridades de Turulata buscando razones. La fragilidad institucional está cada vez más expuesta.

Y como por arte de magia, llegó la calma. El director del PN y el diputado firmaron un texto que, sin mencionar la Constitución ni las leyes, establece que: “Ambas partes acordaron dar por terminada la situación”. Así se validó otra comedia institucional en el país sin hambre.

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