la jElon Musk perdió su juicio contra Sam Altman y OpenAI en un tribunal federal de Oakland, California, en un caso que había captado la atención mundial sobre el futuro de la inteligencia artificial. Urado desestimó la demanda del fundador de Tesla y SpaceX al considerar que estaba extemporánea, lo que allana el camino para que la empresa que creó ChatGPT salga a bolsa. Musk reclamó una indemnización de 150.000 millones de dólares y anunció que apelaría la decisión.
El origen de la disputa se remonta a 2015, cuando Musk fue uno de los primeros patrocinadores de OpenAI, aportando 38 millones de dólares en su etapa sin ánimo de lucro. En 2024, presentó una demanda contra Sam Altman y Greg Brockman, acusándolos de “apropiarse indebidamente de una organización benéfica” al transformar OpenAI en una empresa con fines de lucro vinculada a Microsoft. Sin embargo, el jurado de nueve miembros rechazó por unanimidad la acusación, argumentando que Musk esperó demasiado para llevar el caso a los tribunales.
Tras conocer la sentencia, Musk expresó su decepción y aseguró que apelará ante el Noveno Circuito. En la red social X escribió: “Crear un precedente para el saqueo de organizaciones benéficas es increíblemente destructivo para las donaciones caritativas en Estados Unidos”. Por su parte, Altman y Brockman defendieron la legitimidad de la evolución de OpenAI y presentaron a Musk como un empresario egocéntrico que abandonó la organización al no hacerse con el control total, fundando posteriormente a su competidor, xAI.
Con esta sentencia, OpenAI queda libre de seguir adelante con su salida a bolsa, prevista como una de las mayores de la historia del sector tecnológico. La decisión fortalece su posición frente a competidores como Anthropic y consolida su alianza estratégica con Microsoft.
Las implicaciones son claras: para OpenAI, el fallo elimina un obstáculo legal y abre la puerta a nuevas inversiones; Para Musk, significa quedarse fuera de las ganancias de una empresa valorada en alrededor de un billón de dólares; y para el mercado, marca un punto de inflexión en el panorama de la inteligencia artificial, con una oferta pública que podría redefinir el futuro del sector.



